domingo, 12 de agosto de 2018

Mensaje de las emociones y los sentimientos

Los sentimientos y las emociones tienen mucho que decirnos. Tal vez los que catalogamos como "negativos" son los que nos dicen cosas más interesantes. Y creo que, cuando no podemos distinguir de qué sentimientos se trata, nos dicen justo lo que necesitamos saber.

Hoy le decía a una amiga que hice tal cosa y me sentí "rara". Entonces recordé que me sentí así de "rara" en otra ocasión en el día. Pude ver lo que hubo de común en esos dos momentos y entendí qué me pasa. Puedo moverme de esa posición porque no me conviene; pero aunque no pudiera moverme de ahí ahora mismo, es importante distinguir qué pasa.

Silvia Parque

sábado, 11 de agosto de 2018

Los niños del kinder

Este es el penúltimo fin de semana sin escuela en esta familia. El siguiente fin de semana estaremos a punto del primer día de B en preescolar.

Comparto la siguiente conversación, que ya fue la segunda sobre el tema:

- ¿Los niños del kinder no me van a pisar?
- No.
- ¿Nada más me van a decir "hola" con la mano?
- Sí. ¿Y tú qué les vas a decir?
- "Hola, soy B".

La primera vez que preguntó si la pisarían, le expliqué que no, le dije que podía acercarse y decir: "Hola, soy B". No sé por qué rayos se le ocurre que podrían pisarla, pero temo que tenga que ver con la experiencia que tuvo cuando iba a otra casa a que la cuidaran.

Silvia Parque

viernes, 10 de agosto de 2018

Estufa de juguete


Hace meses le hice una estufa a B con una caja de cartón. No tardó en "intervenirla". Ya era muy sencilla, así que no había modo de que la echara a perder... Jugó con ella más por invitación mía que por otra cosa; la dejó pronto: podía cocinar y hornear todo el día, pero no en su estufa.

Estando en la casa donde vivimos ahora, con menos espacio del que habitábamos, decidí regresar la caja a su destino de contenedor. Sin embargo, B la descubrió y la reclamó. Como el "área de juguetes" está llena, se me ocurrió ponerla junto a la estufa verdadera, confiando en que podría arreglármelas para que B no jugara ahí cuando dicha estufa verdadera estuviera encendida. No fue difícil porque de nuevo le hizo poco caso: ocasionalmente metía y sacaba algo del "horno", nada más. Hasta hace unos días, que empezó a subirse a ella, con el riesgo de vencerla y caerse. Sumando a esto, que mi idea de colocarla donde se cocina de verdad ha hecho que tenga salpicaduras de aceite -parecen de aceite-, estaba planeando desaparecerla en cuanto pasara una temporadita siendo ignorada. 

Hoy B estaba examinándola y preguntó: "¿Cómo se prende?" Le mostré, moviendo mis dedos como si girara la perilla dibujada. Parecía que tenía un juguete nuevo. Estuvo ahí un buen rato, metida en su asunto y volvió a ella varias veces.

La estufa de juguete se queda.

Silvia Parque