lunes, 4 de mayo de 2015

Colecho, crianza en brazos, lactancia materna.- el encuentro con la realidad

Que conste que sigo pensando que lo bueno que se dice del colecho es como se dice y no creo que sea significativamente peligroso; pero como todo, no es para todos y no resultó para nosotros.

A B se le preparó un lugar en la parte central-superior de la cama, sobre una de sus sabanitas. Y no quedó mucho espacio para dos cuerpos adultos. Pensé que esa incomodidad pasaría cuando libráramos la etapa "recién nacida", así que no le di importancia; de cualquier manera no esperábamos dormir muy cómodos por un tiempo... Lo crucial fueron dos sustos que me llevé una noche:
* Primero, despertar y no verla, para descubrir que estaba junto a mí - pegada a mí, con su cara entre el colchón y mi cuerpo; no sé si rodó o yo la habré jalado.
* Luego, descubrir que la había tapado como si estuviera al revés, es decir, le cubrí completamente la cabeza creyendo que eran los pies. Creo que es menos probable que yo permanezca dormida si me levanto de la cama y doy un par de pasos antes de verla.

Ya espero un bambineto que están por heredarle.

Con la crianza en brazos me va mejor, aunque tampoco es como lo imaginé. Amo cargarla y podría pasarme el día echada con ella, solo que:
1. Lo único que parece gustarle más que estar en brazos es estar en los brazos de una persona que esté caminando; recuperándome de la cesárea, esa persona no puedo ser yo: creí que sí hace unos días y mi cuerpo replicó ostensiblemente. Sí puedo caminar, pero no es lo mismo dirigirme de un punto a otro, que ir y venir, una y otra y otra y otra vez. 
2. Mi "baja por maternidad" no puede ser muy extensa: necesito regresar al escritorio y al teclado. Probé tenerla en brazos y escribir solo con una mano, pero no es operativo. Planeo trabajar con ella encima en un fular, pero cuando sea un poco mayor; ahora me da la impresión de que se perdería "ahí" -es tan pequeñita-. Entretanto, aprovecharé la ayuda de mi abuela...

Lo que sí es como en mis mejores sueños es lo de amamantar. Eso da para otra entrada...

Silvia Parque

sábado, 2 de mayo de 2015

Quitarse rápido

Ya no hago berrinches... digamos, berrinches con pataleta. Sin embargo a veces, cuando me enojo o me pongo triste, me estaciono ahí un rato.

Es normal. Pero creo que se puede evolucionar al "no estacionamiento". Sentir la tristeza, sentir el enojo; dejar que pasen. Yo todavía las retengo en el ejercicio sinsentido de tener la razón en lo que más bien habría que pensar qué conviene.

Silvia Parque

viernes, 1 de mayo de 2015

Del cansancio y el estado alterado de conciencia por embobamiento

Entre las "etiquetas" para las entradas del blog, están:
"cansancio" y "exhausta".

Recuerdo que cuando trabajé en administración escolar con tiempo completo por la mañana, y también daba clases por la tarde, sentí que llegué al límite en la capacidad de armonizar esfuerzo y bienestar; podía estar realmente cansada, sobre todo por la sensación de no tener tiempo libre suficiente. El tiempo libre revitaliza.

Recuerdo también que trabajando en la universidad, si hacíamos jornadas extraordinarias por algún evento, me agotaba. Es que a mí no se me da lo de estar de pie, caminar, tratar con gente... lo mío es de escritorio...

Y está el tiempo en que revisaba una pila de trabajos de investigación, toda la tarde y buena parte de la noche, por varios días consecutivos... y el tiempo de apurarme a terminar la tesis porque estaba en el límite de "ahora o nunca"...

Bueno: pues no tenía idea de lo que estaba hablando, con eso de "cansancio"...

¡Vaya que no quiero menospreciar el cansancio del resto del mundo! Hablo solo por mi experiencia: 
Nada es más cansado que cuidar a un recién nacido. 

Puede que tampoco haya nada más bonito... al menos nada tan cansado y tan bonito... Pero el caso es que es de lo más cansado y noto una trampa que lo hace posible: alteración de la conciencia. Creo que vivo bajo el efecto del embobamiento por bebé. Puede dolerme la cabeza de cansancio y si me preguntaran si estoy cansada, diría que "un poquito", porque durante la mayor parte del tiempo, no lo siento: está ahí, mi cuerpo lo vive, pero una parte de mi conciencia opera por encima de él, relegándolo...

Silvia Parque