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martes, 19 de enero de 2016

Nueve meses

Ayer celebramos con cena y fiesta, los 9 meses de B afuera. Apenas tuve tiempo de recordar lo pequeñita que era, y cómo pasábamos los días esperando que abriera los ojos, o cazando el momento en que moviera una mano, en que pareciera haber puesto atención a algo. Me decían que me preparara para esta edad: que no iba a parar, y así es. Sin embargo, como cuando me embaracé, como cuando nació, sigo sin estar preparada; la gran diferencia es que lo asumo mucho mejor; hace unas semanas dejé de sentirme retrasada, en falta, en deuda, y si antes disfrutaba a mi niña, la experiencia se está haciendo fenomenal porque ahora me disfruto mucho maternando.

No dejo que entre ni una crítica a mi casa, mi familia o mi quehacer como mamá, excepto la que pueda venir del papá de B -que es poca y se hace de buena manera-. Suficiente es con mi autocrítica. Admito y valoro opiniones. De hecho, las conversaciones que tengo con unas pocas mamás sobre cómo hacemos esto o lo otro, son muy importantes para mí. Son conversaciones francas, de: "con esto batallo", "esto lo resolví así": intercambios desde el respeto en los que hay coincidencias y lo contrario a las coincidencias. Críticas, no. Soy una ferviente admiradora de la crítica para el trabajo, pero creo que en las relaciones entre las personas debe usarse con pinzas, y sobre todo, debe saber dejarse escurrir cuando decides que no la quieres. Yo, con mi maternidad, no dejo que entre. Puedo recibirla, en cuanto a escucharla, si tengo ganas, sobre todo si se hace con buena voluntad; pero no la "dejo entrar". Ni en broma; quiero decir: ni la que se hace como broma.

Este cumplemés, más que los anteriores, me celebro. Por cosas profundas que tienen que ver con aceptarme y amarme, lo cual es básico para que B se acepte y se ame a sí misma; por cosas complejas y complicadas que tienen que ver con eso... Pero también por cuestiones muy objetivas de las que me siento orgullosa, así las hayan hecho mejor millones de mujeres en la historia de las mamás. Me celebro porque he conseguido usar casi siempre biberones limpios, aunque todavía no consiga tender la cuna como se debe todos los días. Porque son nueve meses de lactancia materna a libre demanda, con todas las tomas nocturnas que B ha pedido, aun cuando no quise esforzarme con el extractor. Porque nos aplicamos hasta superar la desnutrición, y aunque por supuesto, la gloria es de Dios y agradezco infinitamente a sus doctoras y a mi mamá que apoyó desde lejos, algo de mérito llevamos, y en eso, un poco más yo que el papá. Hoy, que me encuentro mucho menos vulnerable que hace nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres o dos meses, me atribuyo los méritos que tengo.

Silvia Parque

jueves, 8 de enero de 2015

La crítica en la escuela y el trabajo

He dicho antes que me parece que entre las personas, la crítica tiene lugar cuando se le ha invitado, y casi nada más. Esto incluye las sugerencias que son crítica velada. ¿Por qué tenemos que señalar al otro? ¿Por corregirle? Nada más que estemos en una relación en la que eso se espere. El papá tiene que corregir al hijo, hasta si no le gusta hacerlo. Y a veces, la crítica es parte de lo que hace posible corregir.

Hay otros ámbitos, no personales, en los que la crítica es necesaria. En las cuestiones académicas, laborales, de política, debería ser bienvenida. La crítica a las formas de gobierno y a los gobiernos específicos, es indispensable para un pueblo libre (y no debería pedir permiso). Pero nos llenamos de críticas sobre las vidas personales, y no nos preparamos para hacer y recibir críticas de las otras.

Yo me entrené para una clase de crítica sobre el trabajo, participando en talleres literarios. Se me enseñó, por ejemplo, a no defender un texto; a quedarme callada y escuchar lo que otros pensaban. En todo caso, el texto tenía que defenderse por sí mismo; si no lo hacía: fallo mio. Me costó trabajo procesar otras críticas sobre cómo me portaba en la universidad; no tenía que gustarme, pero creo que un niño, un adolescente, puede prepararse para que no duela, para no tomarlo como algo personal (porque no lo es). Algunas críticas hacen crecer.

Conocí a una antropóloga cuyo trabajo admiro mucho. Una persona de lo más agradable, además. Tuvo la amabilidad de facillitarme su tesis doctoral, que usé como material para mi tesis de Maestría. Me sorprendí de ver cambiar su actitud cuando leyó que mi trabajo criticaba el suyo. Me envió documentos con comentarios en relación a temas básicos, como explicándome el a, b, c, de lo que estábamos hablando. Soy respetuosa con ese tipo de autoridad, así que me guardé las ganas de responder: "tengo los antecedentes necesarios para entender su trabajo". No creo que le cuadre que admiro lo que hizo, y al mismo tiempo, puedo criticarlo.

Mi directora de tesis, al contrario, fue una persona grande en ese sentido. Feminista de las marchosas, activista de muchos años, acompañó en todo momento mi recorrido, siendo que yo estaba criticando cómo ha operado el movimiento de género en la cuestión de la violencia en la familia. Ella no solo toleraba que yo pusiera en tela de juicio, un trabajo del que ella había sido parte, sino que se lo cuestionaba ella misma. Y es que sin la duda que lleva a la crítica, no se genera conocimiento. Sin esa duda, estamos en el jardín de niños.

Silvia Parque

miércoles, 17 de diciembre de 2014

No critiques sin permiso

Habría que divulgar que cuando alguien pregunta "¿te puedo decir algo?", la respuesta puede ser "no". Y es que la preguntita suele hacerse cuando lo que vas a decir es una crítica. Y no todas las personas quieren críticas, aunque sean constructivas (o no las quieren todo el tiempo o no sobre todas las cosas o no de todas las personas).

Silvia Parque

sábado, 28 de junio de 2014

Si porque sí, si porque no


Hace mucho leí una versión breve y con bonitas ilustraciones de ESTA historia -gracias a Luis López Nieves por el deleite de esta otra versión, que supongo será la original-. Es muy conocida: el hombre va por el camino con su hijo y con el burro sin montar al animal y les critican; monta solo el niño y les critican; monta solo el adulto y les critican; montan ambos y como puede adivinarse...

Algo así pasa en las redes sociales de internet. Sobre todo, he oído críticas sobre el uso que se hace de Facebook. Y es evidente que hay muchas personas que le dan mal uso. Hay niños moviéndose a su aire por ahí, poniéndose en riesgo; hay espacio para lo malo, como en todo lo humano. No niego eso; pero creo que se le piden peras al olmo. Como con algunas críticas a programas de televisión: que tal programa infantil no es educativo. ¿Y por qué tenía que serlo? Un programa de entretenimiento puede ser nada más eso; es válido elegir que los niños que una tiene a cargo no vean más que programas educativos, pero ¿por eso todos los programas habrían de ser educativos? 

Una red social es un espacio virtual para que la gente interactúe. ¿Que los "amigos" de ahí no son verdaderas amistades? Depende a quien tenga una agregado. La red puede hacerse entre familia, entre amigos, entre conocidos, entre desconocidos con afinidades, entre enemigos. (Y se puede usar para promover ideologías, comunicar ideas, transmitir sentimientos, vender productos, pasar el rato). Entiendo la molestia por un empleo vago de la expresión "amigo"; pero no creo que se preste a verdadera confusión entre personas adultas, y los niños y adolescentes deberían tener personas adultas aclarándoles y guiándoles.

Que las personas muestran nada más su lado bueno y no como verdaderamente son o como verdaderamente es su vida. ¿Qué habría de malo en eso? ¿Vamos por la calle exponiendo nuestras debilidades y defectos? Lo normal es vestirnos decorosamente y tratar de poner buena cara a las personas que nos rodean. Responder con cierto pudor al "¿cómo estás?", a menos que estemos en confianza. No desplegamos el listado de nuestros males. ¿Y colgamos en la pared los retratos de nuestros malos momentos? ¿Forrábamos nuestros cuadernos de la escuela con las imágenes que nos hacía sentir mal? ¡No! Seguro hay quien pretende aparentar una vida perfecta, dentro y fuera de Facebook; pero declararse feliz por algo no es querer aparentar que todo es y siempre ha sido perfecto.

Y la otra cara de la moneda: que las personas cuentan todo, como si a alguien le interesara y ahora hasta toman fotos del muerto en el velorio. Pero, ¿quién nos pone a ver o leer algo que no nos interesa? Tiene sentido suponer que algo le pasa a quien se expone demasiado a sí mismo; hay contenido que es imprudente o hasta obsceno; pero ¿me está imponiendo lo que comparte? Los contactos se eligen y los contenidos desplegados pueden administrarse. 

Silvia Parque

lunes, 14 de enero de 2013

Si no tienes nada bueno que decir...

Hoy hice un comentario poco amable... nada amable. Hice una crítica objetiva de algo que fue injusto señalar: no era relevante; la observación no era necesaria y definitivamente no fue útil.

No soy responsable de la reacción de la otra persona a la crítica, pero lamento que mis palabras fueran para mal. soy responsable de mis palabras; me doy cuenta de que necesitan mejores riendas.

Quiero que en las relaciones con las personas que me importan, primen las personas. No voy a flagelarme porque a veces mi ego no permita que sea así, para empezar porque también soy una persona que me importa; pero sí nos hemos puesto serios, mi ego y yo, le he dicho que se llama contrición.

Silvia Parque

jueves, 11 de octubre de 2012

Si no es para una cosa, será para otra

He tenido la suerte de encontrarme en ámbitos donde se notan y aprecian mis capacidades. No obstante, cuando transito por otros ámbitos hay a quienes les parezco un manojo de deficiencias. Las "compras" son un gran escenario para esta situación. No es raro que el dependiente de una tienda haga evidente su desesperación porque "no le entiendo". Gracias a esa experiencia, cuando trato con una persona que me parece que "no entiende nada", tengo muy presente que seguro es bueno para otra cosa, que en eso otro, probablemente piensa más claro y rápido que yo.

Silvia Parque

jueves, 12 de julio de 2012

Una película que no es maravillosa

Hoy vi "Un mundo maravilloso", de Luis Estrada, del año 2006 [AQUÍ una ficha con sinopsis]. Me parece que le faltó crítica a tiempo.

Gabriel Zaid escribió, en "Pudores homicidas" (que aparece en Cómo leer en bicicleta): "Somos capaces de ahogar en sangre una discusión, para volver a ser corteses y restablecer la normalidad: la omisión de la verdad ante quienes pudieran sentirse mal. ¿Cómo vamos a herirnos ni con la más remota crítica? ¡Matar, antes que ofender!"

A "Un mundo maravilloso", según yo, le sobra un cuarto de hora. Creo que para tener casi dos horas de película hay que tener una película MUY bien hecha. Tiene un montón de nombres importantes en el reparto y la idea es buena: habría podido ser muy divertida. Imagino al equipo que la produjo y a sus amigos viendo los avances. ¿Nadie mencionó que tal detalle era chocante y tal otro también?

Hay momentos en los que la crítica daña; por ejemplo, cuando apenas va gestándose una idea; hay otros en los que no tiene sentido; por ejemplo, justo en la noche del estreno de una película, en la casa del director. 

En otros tantos momentos, la crítica es valiosa y supongo que hasta necesaria. Sin embargo, a veces parece que tener buena voluntad a alguien o a algo (al proyecto de una película, por ejemplo) impide criticar.

Silvia Parque