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jueves, 16 de agosto de 2018

Los pájaros son muy bonitos

Esta tarde, regresando de la tienda, apenas entré a la casa, vi a B rayando el piso de la cocina con un lápiz. Había un gran tiradero, además.

La niña intentó hacerse la graciosa. El padre y yo tuvimos un momento tenso con la niña en medio. Yo pasé la tarde de ayer ordenando y medio limpiando, así que encontrar el desastre me pareció desolador. Me puse a recoger y me negué a hablar con B, que me ofrecía comida de juguete. "No quiero jugar y no quiero contestarte. Estoy triste porque no recoges tus juguetes".

Al rato, cenamos y las cosas volvieron a la normalidad. Luego, B se cayó de una silla. Yo la consolaba y ella volteó los papeles:

- Tú te caíste y te pegaste -dijo. 
- Me caí y me pegué -continué.
- ¿Lloraste?
- Sí, porque me dolió. Y además mi mamá había estado diciendo cosas que no entiendo y se enojó y no quería hablar.
- ¿Por qué no quería hablar?
- Porque los adultos tienen muchas cosas en la cabeza.
- ¿Qué tienen en la cabeza?
["Pensamientos", intervino su papá.]
- Pájaros, hija. Decía mi abuelita: "tienes pájaros en la cabeza".
- Pero si los pájaros son muy bonitos.

La estreché.

Silvia Parque

miércoles, 9 de agosto de 2017

Canciones muy útiles para la rutina con B

Por medio de la presente, agradezco:

- A Beatriz Montero [A guardar, a guardar] y a la familia Blu, del Reino infantil [A guardar], que mi hija se disponga a guardar sus juguetes y efectivamente guarde algunos.

- A Elmo [Brushy brush], que se haya motivado a lavarse los dientes, antes de que tuviera doble cepillo y pasta (ahora, es feliz de elegir cuál cepillo usa y de saborear la pastita).

- A Tatiana [No me quiero bañar], que se meta a bañar cuando toca. No me gustan varias líneas de la letra, pero creo que puedo neutralizar su influencia y seguir aprovechado lo bien que funciona la canción.

Sobre todo, mil gracias a Cepillín [Vamos a la escuela], por su contribución a que B vaya con gusto a "la escuelita".

Gracias por hacerme la vida más fácil y hacérnosla más agradable.

Honor a quien honor merece.

Silvia Parque

martes, 4 de julio de 2017

Mi hija no guarda sus juguetes


A mi hija le gusta tirar las cosas. Una tarde, se quejaba, según yo, de que no podía sacar unos bloques de su bolsa. Decía "tiraaar, tiraaaar", mientras intentaba que los bloques salieran. "No es tirar", le dije, "es sacar". Y procedí a modelar cómo meter la mano y sacar los bloques, uno a uno. Pero ella se las ingenió para comunicar que eso no la satisfacía. Quería que todos cayeran en tropel. Quería "tirar": que sonaran, que hicieran montón, que no se supiera el lugar que ocuparían...

Le gusta tirar sus bloques, sus tapaderitas y sus colores, que son lo que más se presta para eso; pero en general: le gusta tirar.

Tiene un platito en el que van seis rebanadas de pastel. Con ese juguete, suele molestarse si se caen las piezas; pero le gusta tirar, así que tuvo una temporada en que tiraba las rebanadas a propósito y luego se quejaba amargamente porque habían caído. También le gustaba -o le gusta- aventar; pero eso sí me molesta, así que ya lo hace mucho menos, a fuerza de repetir unas cien veces: "Eso no es pelota, ve por una pelota si quieres aventar".

El caso es que a la niña le gusta tirar los juguetes y sea que los tire o los saque, le gusta que estén "tirados".

Yo entiendo lo que es querer que una cosa esté en determinado lugar de determinada manera mientras estás usando otra, y entiendo que a veces estás usando algo que en ese momento no estás mirando, ni tocando, ni nada. Tal vez por mi empatía, me parece bien que haya juguetes por todos lados, prácticamente todo el tiempo. Pero en algún momento tenemos que recoger y guardar. Y casi nunca está de acuerdo. Para ser precisa, en las últimas semanas nunca ha estado realmente de acuerdo.

No puedo decir que no sé que hacer. Me queda claro que en estos casos, el condicionamiento es útil y que nos urge incorporar "horas de recoger" a la rutina. Pero he sido negligente. Pretextos me sobran; al final casi siempre se trata de que pido paz y me sale más barato recoger yo. Claro que en la educación de los hijos, más que en cualquier otra cosa: lo barato sale caro. A ver si publicarlo aquí me hace aplicarme.

De cualquier manera, todo mi reconocimiento a los creadores de la canción: "A guardar, a guardar" (Esta es mi versión preferida.) Si algo ha sido posible, ha sido gracias a ellos.

Al menos, hay por donde pasar.
El final de un día normal, nada caótico.














 Silvia Parque