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lunes, 28 de octubre de 2013

No hay mal que dure cien años

...aunque haya reportes que tarden cien días en estar listos.


Todas nos equivocamos y seguro casi todas tenemos rachas en las que cometemos más errores de los acostumbrados, o días o procesos en los que casi todo sale mal. Es un momento para salir a tomar aire y ¡cómo no!, para premiarnos por sobrevivir, bien o mal, al día, proceso o racha de error.

Puede ser cansado, puede ser frustrante; pero pase lo que pase, seguro no se acaba el mundo y seguro la racha, el día o el proceso terminan por terminar, como quiera que sea.

Para verlo en perspectiva, conviene tener problemas más grandes. Eso es lo bueno de tener una vida complicada: siempre hay algo mayor con lo cual comparar el problemita del momento.

Silvia Parque

martes, 14 de agosto de 2012

Asimilar el error

No me gustan los eufemismos que mitifican el error. Asimilar con tranquilidad que se ha cometido un error permite corregirlo y la deja a una a gusto.

Tampoco me gusta la actitud que pregona el perfeccionismo, anunciándolo como defecto pero sosteniéndolo como cualidad positiva. Mi perfeccionismo nunca fue algo bueno y me gustaría no pasar las sensaciones de angustia que todavía vivo cuando me equivoco en algo "del trabajo".

Hoy fue una de esas veces. El procedimiento que seguimos permitió detectar el error antes de que tuviera repercusiones, así que no provocó un problema. Pude asimilarlo con tranquilidad, en comparación a lo que hubiera sido de mí hace un par de años. Además, tuve oportunidad para recibir de nueva cuenta la generosidad de mis compañeras. Me siento agradecida.

Silvia Parque

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Silvia sabe fallar

Foto de Hans Herwitz, su historia ACÁ.

Junto con volverme desfachatada, me aficioné al fallo. A veces, las cosas no salen como debieran, casi siempre porque no hice algo que debía o no lo hice de la manera en que convenía hacerlo; pero suele ser una pérdida mínima: un buen precio para el rato de ocio o de compañía que gano a cambio.

La paso bien entrando al mundo del término medio; no me preocupo porque el linde con la mediocridad me pueda situar en una posición de riesgo para el trabajo; me interesa ser buena en lo que hago porque de ahí salen posibilidades para seguir dedicándome a lo que me gusta y para estar cómoda -y en menor medida porque personas que me interesan se benefician de que yo haga bien las cosas-.

Así y todo, fallar trae consecuencias: a veces habrá un fracaso; hay que mantenerlos bajo control, pero ya que están ahí, algo se podrá sacar de ellos. Creo que somos humanos por el fallo y el fracaso, más que por otras cosas.

Teresa de la Parra escribe que Mamá Blanca escribe:
[...] junto a las debilidades, poco a poco, han venido sumándose los fracasos, los cuales me siguen también con cierta fidelidad  y con regocijo un tanto irónico. Yo no los reniego. Salieron de mí espontáneamente. Al igual de mis hijos y mis nietos, son mi obra y son mi descendencia: ¡que me sigan siguiendo y que Dios los bendiga a todos! (UNESCO-CONACULTA, p.67)
Silvia Parque