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jueves, 6 de junio de 2019

Ajustes al hombre de mis conclusiones

El comentario de Matt sobre las complicaciones de que el hombre de mis sueños venga con ex y crías, me dejó pensando y decidí hacer ajustes.

Luego, Macondo me hizo notar que este no es el hombre de mis sueños, sino de mis conclusiones -y he cambiado el título de la entrada-.

Esta es la característica en cuestión:
5) Divorciado y con hijos. Que ame a mi hija, haga el paternaje necesario con ella y respete la figura de su papá en nuestras vidas -del papá de ella, obviamente-. Con un concepto de familia que permita que todos los que estamos en relación convivamos armónicamente.
Lo que me importa es la experiencia, es decir, que tenga experiencia en problemas de pareja y en el duelo por la pérdida de la pareja. No importa si estuvo casado-casado, mientras haya tenido una relación importante y hayan cohabitado. Si nunca ha tenido una pareja importante, lo más probable es que nuestros intereses sean muy diferentes.

Estaba pensando en esto y en que un siempre soltero tendría dificultad para adecuarse a compartir el espacio cotidiano en plan pareja, cuando me di cuenta de que en realidad, no necesariamente quiero vivir con él. Estaría bien. Pero también estaría muy bien si vive en su casa y yo en la mía... Quizá hasta mejor... Tendría lo que estoy disfrutando ahora, ocupando mi casa como única adulta, más lo disfrutable de tener pareja.

También noto que tener hijos no es parte de lo que lo hace ideal. Amaría que los tuviera y tener oportunidad de amarlos, pero lo que realmente quiero es un hombre empático con mi condición de mamá y encantado de hacer paternaje con B. Eso sí: queda descartado si la mera idea de ser papá le disgusta.

Otro ajuste estaría en el punto número 2. Más que mayor que yo, quiero un hombre que se posicione como mayor que yo; podría tener mi edad, tal vez un año menos.

AHORA TOCARÁ MODIFICAR LA ENTRADA ANTERIOR :)

Silvia Parque 

miércoles, 13 de julio de 2016

También son hijos del papá

Se ha estado dando visibilidad a lo que se ha llamado "síndrome de alienación parental", que es lo que ocurre con el niño cuando un padre le pone en contra del otro. Parece que la rabia contra "el ex" o "la ex" provoca una especie de ceguera ante el daño que se hace al hijo de ambos. Aunque sea una ingenuidad, si pudiera les diría a esas personas que ordenen sus prioridades: el amor por los hijos antes que cualquier revancha, incluso antes que la justicia.

Sé que hay hombres alienadores, pero a mí no me ha tocado conocer un caso "en vivo". Lo que he tenido cerca son mujeres que obstaculizan la relación hijos-papá sin motivo justificado, mujeres que hablan mal de él delante de los niños, o que obligan a los niños a mentir a su papá. Lo siguiente le pasó a X:

Él y yo nos conocimos por cuestiones de trabajo; nos veíamos unos tres días a la semana, y había ocasión para platicar. Era de esas personas que tienen una opinión sobre cada cosa, y a mí me encantaba oírle -hace mucho que no le veo, por eso digo que "era"-. Poco a poco, entrando en confianza, en la plática fueron apareciendo cuestiones personales. Era un padre presente: de esos que proveen, educan, juegan... Un día, su esposa se fue; le dejó a los niños; supongo que necesitaría ver qué iba a hacer o cómo iba a establecerse, y seguramente sabría que estarían bien con él (los niños tenían, más o menos, siete y diez años). Efectivamente, estuvieron bien con él. Era un hombre de familia. Un buen día, no recuerdo si semanas o un par de meses después, la mujer ya establecida les propuso a los niños irse con ella: como esto fue hace mucho tiempo, no recuerdo si el menor quiso irse con su mamá, o si no quiso ninguno de los dos. El caso es que ella empezó a presionar en ese sentido. X no quería obligar a los niños a irse o a quedarse, pero una tarde, mientras X trabajaba, llegó una patrulla a llevárselos -o solo al mayor, no recuerdo bien-. Supongo que ella había conseguido la custodia.

A partir de entonces, la mujer empezó a obstaculizar la convivencia de X y de la familia de X con los niños. Los momentos en los que X y ella tenían que verse, fueron siendo cada vez más tensos y desagradables. Creo recordar que ella tenía un novio, y a X le parecían mal algunos detalles de la interacción del novio con los niños. Las dificultades crecieron. Los niños dejaron de hablar libremente con su papá, y recibieron la instrucción de no hacerle caso si él se acercaba a ellos a la salida de la escuela. X buscó caminos legales y apoyo psicológico; parecía que vivía pensando en cuándo iba a ver a sus hijos. Al cabo de unos meses, sin embargo, creo que se rindió. Lo vi aficionarse al casino. Lo vi deteriorarse. Un día, se presentó tomado a trabajar. No mucho después, dejé de verlo.

Claro que X es por completo responsable de la forma en que reaccionó al problema que tenía enfrente. Pero me pudo mucho verlo irse para abajo al quedarse solo, sabiendo cómo fue que se quedó solo. No sé cómo haya sido la relación de pareja: a veces el candil de la calle es oscuridad de su casa; no tengo la versión de ella. Considerando nuestra cultura, puede que haya sido violento y ni cuenta se haya dado -era un macho como tantos: uno de los que quiere ser fuerte para sostener a los suyos-; pero dudo mucho que fuera un hombre a quien no se pudiera dejar convivir con sus crías.

Los hijos también son hijos del papá. Los niños se benefician de contar con su papá.

¡Aunque no cumplan con la aportación económica debida!

He oído cosas como que Fulano quiere nada más los derechos, pero no las obligaciones. Seguro que ese Fulano está mal; pero si para privarle de su derecho, por justicia, hay que privar al niño de su derecho, mejor no hacer justicia. Hay muchos hombres de los que hay que salir corriendo; hombres cuya presencia es siniestra. Hay otros tantos que ni fu ni fa, y si un día arrullaron a sus bebés, al rato ni se acuerdan de ellos. A los otros, que quieren seguir estando presentes, que quieren seguir participando, hay que dejarlos estar... y dejarlos estar en paz.

Silvia Parque 

sábado, 7 de junio de 2014

"Hombre de familia"

He visto "Hombre de familia" varias veces; tal vez hoy fue la tercera vez.

Creo que hacen muchas películas del tipo. Se le muestra al protagonista lo que habría sido de su vida, de haber decidido X o Y diferente. En todas las versiones de peli, me parece que exageran hacia el final, desvalorizando lo que la persona tenía en un principio; pero me encanta el mensaje simplón, que suele destacar la importancia a las personas por encima de los objetos, el dinero, la carrera, etc.

En esta peli en particular, me parece estupenda la actuación de Nicolas Cage en los momentos en que recién se encuentra en una vida que no reconoce como suya. Pero en realidad, lo que más me gusta es que he podido compartirla con alguien a quien tengo especial afecto. Las personas también por encima de los guiones increíbles o la fotografía impecable.

Silvia Parque