miércoles, 30 de noviembre de 2011

En co-autoría

Trato con personas especiales; me las voy encontrando. He pensado si la lógica será al revés, es decir, que considero especiales a las personas con las que trato: yo decido creer que tengo la buena suerte de encontrarme con personas especiales. No en el sentido ¿humanista? de que todos somos especiales porque todos somos únicos; no, si todos fuéramos, ¿dónde estaría lo especial? En todo caso, habría unos más especiales que otros... Entiendo que es en gran medida, cuestión de querer y poder conocer al que aparece en el camino, y por supuesto, cuestión de afinidad; pero como no hay necesidad de tener verdades en la adaptación cotidiana, ni obligación de justicia en la privacidad, concluyo que tengo una suerte brillante de tan buena y que trato con personas especialísimas.

Entre todas las personas especiales en o de mi vida, hay una que es mi favorita. Escribe. Escribimos dos textos juntos y Par-Tres los ha publicado en su Antología 2011.


Silvia Parque

martes, 29 de noviembre de 2011

Recuperando las palabras de Grass

En mi familia hay dos pasiones constitutivas: los libros y los cuadros. Nos gusta enmarcar, mandar a enmarcar y pensar cómo vamos a enmarcar. También nos gusta ver, tocar y tener libros; el que comparte mis vicios, además, siempre los lee (tuvimos una biblioteca de lujo, que perdimos en una apuesta). 

Una especie de mezcla entre enmarcar y los libros, está en el encuadernado. Hoy terminé de renovar El tambor de hojalata. Se recupera bajo dos tomos de la Enciclopedia de México. El siguiente será Libertad o muerte.

Con tres sesiones del 1975 en Cuéntame, tengo a Blas de Otero preguntándome si también me quedará la palabra. No creo. Al menos hay buenas razones para dudarlo. Pero tengo la palabra de otros, y voy a guardarla.

Silvia Parque

lunes, 28 de noviembre de 2011

Vainilla en el ambiente

Dice mi abuela que su primogénita usaba los vestidos nuevos de inmediato, los estrenaba sin esperar una ocasión "especial". Lo pienso porque hoy tengo un aroma de vainilla en el ambiente, que estuve queriendo hace días transformados en semanas y en meses. No me daba permiso de usar mi difusor -hermoso, pequeñito, de piedra-, porque  había polvo o tiradero, porque algo era inarmónico o porque todo estaba bien, pero en media hora tendría que ir a otro sitio o porque más al rato... Ahora armonizo la presencia del polvo, el tiradero, la imperfección y lo temporal, para poner mi difusor cuando me dé la gana.

Huele muy bien.

Silvia Parque

sábado, 26 de noviembre de 2011

De gusto en gusto

Mi ocupación es una actividad lúdica e interesantísima, que requiere mucho más de concentración creativa que de esfuerzo en otro sentido. Además, me relaciona con personas de lo más agradables con las que comparto intereses. Me toca acompañar su trabajo para potenciarlo, y a pesar de que estoy advertida de sus posibilidades, cada vez me sorprenden los valiosos "productos" "procesuales" y "finales" que pasan por mis manos -por mi laptop-. Es un gustazo.

Hoy, prácticamente: desperté - reunión - reunión - comí - preparé reunión -reunión - y estoy aquí, ya de noche. Imagino que si me dedicara a otra cosa, o si se tratara de otra clase de personas, podría estar fastidiada. Pero no en mi caso. Estoy contenta. Lo de "es un gustazo" no es un decir. Mi última reunión fue un rocío espabilante de agasajo.

Silvia Parque

viernes, 25 de noviembre de 2011

Lleno

Hoy fue un día con gustos, complicaciones, problemas, soluciones, buenas noticias, malos recuerdos.

De todo.

Silvia Parque

jueves, 24 de noviembre de 2011

A la cama

Estoy de un cansancio que duele. Pero a gusto. La cabeza, que es taladrada por el efecto retardado del desvelo, se ha hecho un casco de dolor y ya no le lastima. 

Voy a dormir. Pero antes me meto hasta el fondo de la experiencia: ¿qué cuerpo es éste, que me puse a mortificar? Ya no creo que sea mi recipiente.

Silvia Parque

miércoles, 23 de noviembre de 2011

A la noche

Este es uno de esos días en los que las primeras horas de la mañana borraron el eficaz plan de trabajo que podía conducirme a un armónico dormir, despertar y seguir adelante: de pronto ya eran las nueve, las diez... Toca trabajo nocturno con riesgo de noche en vela. Al menos cupieron dos capítulos de Cuéntame, uno para el almuerzo y la mitad de otro para la comida.

Silvia Parque

martes, 22 de noviembre de 2011

Yo, el cuerpo

Estar metida en un cuerpo que duele hace sentir que se está metida en un cuerpo. Resalta que la superficie del mismo, que su extensión delimitada, separan irremisiblemente del resto del mundo, de los objetos, de las otras personas. Ni siquiera en el acto sexual es posible fundir, realmente, dos cuerpos. Cada cual el suyo. Como captar por primera vez la cuarta dimensión. Entonces me dicen que no estoy en el cuerpo, que soy mi cuerpo, o con mi cuerpo, o de mi cuerpo. [Así si es posible fundirnos... pero qué cerquita queda eso de la muerte.] No sé. Imagino las posibilidades y trato de palpar la actualidad de este cuerpo concreto mío. Me imagino, por ejemplo, embarazada. Me veo las manos (las líneas cambian y apareció una manchita). Recuerdo un lente de contacto perdido en un ojo y su regreso desde la parte de atrás. El ojo, terminal del cerebro, puerta, puente. Pienso en la identidad de mis centímetros extra, que niego como míos, pero son yo ahora [son míos].

Silvia Parque

lunes, 21 de noviembre de 2011

Silvia sabe fallar tan bien, que hasta le alcanza para sí misma

Cuando era niña, mi mamá me enseñó a prometer levantando la mano y mostrándole la palma; sólo le hacía promesas a ella, así que por eso digo "mostrándole". Era muy en serio. No sé de dónde lo sacó, pero la señal funcionaba como signo de verdad y fidelidad. Mi abuela, por su parte, me enseñó a no jurar "por Dios", porque una nunca sabe si acaso, sin querer, podría fallar, y entonces ¡tremendo pecado!

Cuando crecí, reservé promesas y juramentos para alguien que no los quiso -que por su parte, no promete ni jura-. Creo que ahí fui perdiendo la práctica y hace poco, tratando de entablar compromisos conmigo misma, me encontré bastante inhabilitada; es un poco como hacer ejercicio en casa en lugar de ir al gimnasio: suele no funcionar si no hay otra entidad -de hecho, lo del ejercicio es un ejemplo de compromiso roto-.

Qué se le va a hacer.

Silvia Parque

domingo, 20 de noviembre de 2011

¿A dónde?

El techo se puede perder, el hogar se puede destruir. Cuando una se consigue un espacio, es mejor que sea en el propio cuerpo, que aún enfermo o dependiente, siempre va a guardar el alma.

Silvia Parque

sábado, 19 de noviembre de 2011

Podemos ser a partir de la negación. Somos humanos por lo que no sabemos; podemos convivir por lo que no decimos; trascendemos por olvidar que nada, per se, tiene sentido por sí mismo.

Silvia Parque

viernes, 18 de noviembre de 2011

Sobre el futuro ya presente de la humanidad

Terminé por fin un librito con el que tardé mucho: "La utopía de los seres posthumanos" de Luz María Sepúlveda (CONACULTA, 2004). Fue un libro de entretiempo; lo leí de camino a un par de sitios y en el espacio entre una actividad y otrra; esa suerte le tocó.

Lo empecé, sobre todo, por el amarillo de su portada; continué porque introduce hablando sobre el trabajo de Orlan, que llama mucho la atención -recién la conocí hace unos minutos en Youtube-. Terminó tratándose de cosas que he venido pensando mucho, y ahora estoy por volver a empezarlo.

Esta vez será "de corrido".

Silvia Parque 

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Silvia sabe fallar

Junto con volverme desfachatada, me aficioné al fallo; mi agenda mental es una pobre azorada que me cae simpática, aunque a veces tenga que reprenderle, más por cuestión de imagen que porque me importen sus enredos. A veces, las cosas no salen como debieran, casi siempre porque no hice algo que debía o no lo hice de la manera en que convenía hacerlo, pero suele ser una pérdida mínima que hace un precio excelente para el rato de ocio o de compañía que gano a cambio. La paso bien entrando al mundo del término medio; gracias al trabajo de los años anteriores, y al favor de Dios que me regaló más de un talento, no me preocupo porque el linde con la mediocridad me pueda situar en una posición de riesgo para el trabajo; me interesa ser buena en lo que hago porque de ahí salen posibilidades para seguir dedicándome a lo que me gusta y para estar cómoda (y en menor medida, porque otras personas que me interesan, se benefician de que yo haga bien las cosas). Así y todo, fallar trae consecuencias: a veces habrá un fracaso; hay que mantenerlos tras la raya y controlarlos, pero ya que están ahí, pues algo se podrá sacar de ellos. Creo que somos humanos por el fallo y el fracaso, más que por otras cosas.

Teresa de la Parra escribe que Mamá Blanca escribe:
[...] junto a las debilidades, poco a poco, han venido sumándose los fracasos, los cuales me siguen también con cierta fidelidad  y con regocijo un tanto irónico. Yo no los reniego. Salieron de mí espontáneamente. Al igual de mis hijos y mis nietos, son mi obra y son mi descendencia: ¡que me sigan siguiendo y que Dios los bendiga a todos! (UNESCO-CONACULTA, p.67)
Silvia Parque

martes, 15 de noviembre de 2011

Dentro y afuera, de mi casa y del centro de la ciudad

Me gusta la selección musical de los vecinos. No me molesta el ruido del tráfico ni el de la gente que pasa. Pero no me gusta la impresión de tenerlos adentro.

Cierro la ventana. Ahora estoy en mi palacio y castillo, otra vez. Cuando lo de afuera queda afuera, esto se llena de lucimiento: cada cosa ocupa su volumen y estamos todos en armonía -veo los cuadros que acaban de llegar, ayer: bellos-.

Me pregunto cómo lo hace la ventana, si el vidrio será muy grueso o si será el efecto de la estructura pesada de metal, que sostiene los tres recuadros de cada una de las dos hojas que se abren y cierran según vaya siendo necesario el aire, o el sol, o la privacidad.

Silvia Parque

lunes, 14 de noviembre de 2011

Mi tortuga

Dice un experto que mi tortuga podrá reconocerme; preferiría que no: estar fuera de su "mundo psíquico", y que no tenga idea de que es "mi" algo. -Qué tan "nuestro" puede ser algo, es material para un post aparte.- Me cuido de no hacer un personaje, para poder realmente recibirla a ella, la que venga, y no a la que he estado imaginando. Habría que saber si es macho o hembra...

Sé que estará ahí parada, o ahí moviéndose. Ahí nomás siendo lo que es y haciendo lo que su tortuguez particular le lleve a hacer. Sin estar queriendo o pretendiendo. Casi como un vegetal, pero con ojos, lo cual hace todo distinto... Dice mi amigo, que sabe de eso, que podrá verme y reconocerme...

Silvia Parque

domingo, 13 de noviembre de 2011

Derecho a la tristeza y al enojo

Queremos quitarle al otro su tristeza, su enojo, su malestar, porque nos incomoda. Es mucho más fácil idear esatrategias para que el otro arregle su vida o lo que tenga descompuesto de sí mismo, que simplemente acompañar. Si el otro es realmente cercano, tomamos su tristeza, enojo o malestar, como indicador de nuestra falibilidad en la tarea de brindar de bienestar y felicidad, y por supuesto, como indicador de lo poco importantes que podemos ser en un momento determinado.

Hace algunos años, en algunos ámbitos, se dejó de decir a los niños -varones- "no llores", con la intención de permitirles expresar su emoción, como se les permite a las niñas. Pero sigue siendo de lo más común el imperativo "no estés triste", así se exprese en tono de ruego. Yo usaba mucho el "no estés enojado", pero ya lo he ido despidiendo. Que cada cual esté lo triste o enojado que necesite. Está bien no estar bien siempre.

Silvia Parque

viernes, 11 de noviembre de 2011

Aunque abandonada en su formalización, la Campaña sigue tomando forma

Voy a usar esto que aparece en la "Advertencia" de Las Memorias de Mamá Blanca (pp. 13-14 de mi edición, auspiciada por la UNESCO), para la campaña:
¿Por qué no aprendiste con mi piano viejo a errar sin disculparte? Mi memoria retrataba la vida, que es desaliñada, graciosa y torcida. La exhibes corregida en una forma que muy triste es asentirlo: no la favorece. Después de pecar por desobediencia y temeridad, como la mujer de Lot, me has negado varias veces por respeto humano, lo mismo que San Pedro. Podría decirte muy severamente: "Vete y no peques más", si no fuese porque juzgo imprudente anatemizar el pecado con demasiada violencia. Proscrito del mundo, su absoluta ausencia podría dejar tras él una aridez de desierto, pues, ¿qué valdría ya la vida sin la gracia del perdón y la indulgencia?
Silvia Parque

jueves, 10 de noviembre de 2011

Las memorias de Mamá Blanca

Hubiera querido que durara más. Apenas fueron unas dos tazas de café. Algo de té.

Me salté -como hago siempre- los preámbulos: qué fastidio que me cuenten la historia por opinar sobre el estilo o sobre lo que sea; qué ocurrencias... como si todos debiéramos haber leído ya el libro, sólo porque sea un gigante; aunque algo se haya leído cuatro veces, alguna vez fue la primera vez, y en ese caso, qué fastidio encontrarse con citas largas de lo que una quiere descubrir en su lugar: en el texto del que son parte.

Así que recién leí el "Liminar" de Juan Liscano, que antecede al inicio de "Las memorias de Mamá Blanca".

Me parece que no le aprendió mucho-mucho a esa mujer que lo perturbó de niño, pero qué voy a saber... cómo va a poder juzgarse con justicia lo que alguien escribe, inmediatamente después de haber leído este libro. Como para no leer más. Y sin embargo, me da por escribir. Casi desde la primera página.

Me pregunto qué habrá sido Teresa de la Parra. No me pregunto quién, porque me molesta un poco. Veo su fotografía y su firma y quisiera que no fuera así, tan mona: de un modo tan-tan femenino. Supongo que quisiera que sólo existieran Blanca Nieves, su madre, sus hermanas, los peones y los sirvientes. Y la foto y la firma me los vuelven personajes... un poco más ahora que lo "digo".

Silvia Parque

miércoles, 9 de noviembre de 2011

La mente infantil

La niñez, con su baja estatura y sus verdades tan últimas como absolutas y fundamentales, deja grabadas en la mente, una serie de imágenes conformadas desde su idiosincrática perspectiva: imágenes que harán de heurística para leer los signos del mundo social. Dichas imágenes se vinculan entre sí geométricamente, formando prismas que atrapan haces de luz brillante, que además de unas funciones complejísimas: atontan.

La sucesión prismática da vida a la "mente infantil" en nuestra mente-adulta. La "mente infantil" es pues, un apartado mental que procesa la experiencia y las ideas relacionadas con estímulos y entidades que fueron significativos afectivamente, antes de los nueve años de edad.

La mente infantil trabaja como en staff, con relativa independencia del comando superior de nuestro razonamiento. Las imágenes que típicamente la sostienen, son las de los adultos que nos criaron -pero hay otras-.

Silvia Parque

martes, 8 de noviembre de 2011

Misterio

Esta noche dormí bien. Tuve esa sensación de querer un poco más de cama, pero me levanté con energía. Desayuné, comí, estoy más o menos hidratada. Apenas pasa media tarde, queda un rato de trabajo por delante, ¡y ya estoy cansada! Quisiera ir a soñar con los angelitos...

Hora de un té de superpoderes.

Silvia Parque

lunes, 7 de noviembre de 2011

Abran paso

Cuando después de los hoyos negros en el tiempo, van por fin las ideas a la obra y las manos al teclado, quisiera posponer todo lo que no es la tesis... que todo me fuera servido como cuando mi abuelita me llevaba la cena y mi mamá iba a conseguir hojas de máquina de 46 kg... que una secretaria enviara mis mails, un asistente armara mis presentaciones, y un adjunto diera mis clases...

Silvia Parque

domingo, 6 de noviembre de 2011

... cortada al amanecer

He llevado a mi varita de nardo al escalón que hace de entrada al patio. Creo que quería sol; ahora va floreando. Cuando la veo, me recuerda cierto piropo muy del alma, y me creo mucho. Habita una botella que fue de un vino. Es larga: alta. Ayer hacía un efecto celestial con su aroma envolviendo el de un noble medio melón.

Silvia Parque

sábado, 5 de noviembre de 2011

Cómo la normalidad tiene efectos intelectuales perjudiciales

Escucho "Reverie" por tercera vez consecutiva. Parece, por mi superficial búsqueda en Internet, que la palabra significa "ensoñación" o algo alrededor de ese concepto. ¡Le queda tan bien el nombre a la pieza! La escucho interpretada por Francois-Joël Thiollier, en un video de Youtube cortesía de "scpkiko". Alguna vez tuve una increíble colección de LP's que incluía una obscena cantidad de música clásica... pero ése no era el punto: Escuchaba "Reverie" y pensé que la palabra estaría en francés, y me dispuse a ignorar su significado. Entonces noté que había escuchado antes la pieza, pasando por su nombre como por encima de lo que fuera, sin preguntarme qué significaría. Eso sí que me pareció feo: porque la displicencia de la flojera puede ser parte de mi lujo, pero ¿¡burra!?  ¿Floja y sin preguntas? Es la influencia del ambiente...

Ayer, después de un episodio de Cuéntame como pasó, mi esposo sugirió ver algún documental sobre la guerra civil española (tal vez un poco cansado de que le pregunte "¿y sí construyen la M-30?" "¿y cuándo se muere Franco?" "¿pero qué es la Falange Española?"). Pedí una biografía del Caudillo, porque con las vidas de los celébres, entiendo mejor y se me quedan grabadas más cosas. Nos topamos con el estilo Discovery / History, que a él le parece una porquería porque, lo menos, está lleno de imprecisiones (me consta que describieron al chocolate caliente como sopa), pero que a mí me divierte mucho; no tengo que preocuparme por quedar mal informada, teniéndole a él enseguida para aclarar, por ejemplo, que a tal cosa no puede llamársele "golpe de Estado", o que se ha omitido cualquier alusión a la "Segunda República".

Pero, entre la sugerencia del documental y mi petición de la biografía, hubo un momento que me dejó pensando. Le dije que mejor seguía enterándome en la serie, de lo que había pasado. Nos reímos. Ninguno de los dos creímos que yo lo decía en serio. No lo decía en serio. Pero hace meses, él dejó de sugerirme libros de Historia -¿qué le costaba sólo responder, si él ya los había leído?- y se resignó a satisfacer las curiosidades que me iban surgiendo. Me vi igualita a mis estudiantes. El interés banalizado en una curiosidad para la que es suficiente un enramado de ideas sueltas... al rato se acaba hasta el interés. ¡No preguntarse qué significa la palabra que nombra lo que a una le gusta! Me retiro de ese club.

Silvia Parque

jueves, 3 de noviembre de 2011

Nadie sabe

No se sabe qué va a pasar. Un día puede pintar malo, entonces una se rinde y pone buena cara, y el día se compone y hasta se vuelve agradable. Usualmente, si una pone mala cara, el día va de mal en peor, pero incluso en estos casos, no se sabe qué cosa buena saldrá, al día o al año siguiente, a partir de lo que en el día X se consideró desafortunado. También, a veces, pasa que todo está listo para recoger los buenos frutos que fueron sembrados en su momento, y las cosas no salen como estaban previstas.

No creo que la vida sea toda indeterminación y azar; pero esto existe y le pone suspenso y sorpresa a cada jornada. Una junta imprevista mueve el horario, la cancelación de una cita desahoga la tarde, el beso de siempre trastorna el deseo.

Silvia Parque

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Hay que hacer lo que hay que hacer

Hoy alguien a quien respeto, cuyo criterio aprecio especialmente, me dijo que actúa más en función de lo que cree, que de lo que le gusta. Yo no, hago más bien lo que me gusta, y casi siempre me gustan cosas que van bien con lo que creo. Sin embargo, cuando está en juego algo de lo poco que es realmente importante en mi vida, estoy dispuesta a actuar conforme a lo que creo que es mejor, aunque no me guste. Es duro cuando encima de que una quisiera hacer lo que le gusta (o gustaría), otros son afectados porque una elige lo que cree que es mejor. ¡Qué tentador se vuelve, hacer por el otro, lo que una quisiera hacer!

Silvia Parque

martes, 1 de noviembre de 2011

Kaluna Café

Hamburgesa, papas aliolí, ensalada. Una mala limonada en agua mineral (...a mí me gusta exageradamente azucarada). Y la salsa. Volvería a ese lugar nada más por la salsa. ¡Pero la hamburguesa!

Un mañana fui a tomar café. Otro día, pedí uno de los desayunos: ahí fue cuando quedé prendada. No sé si conocí la salsa en ese momento, creo que no; fue un día que me acompañaba alguien que usualmente come con salsa; he visto algo similar en otro lugar, pero no lo consiguen; vi un frasquito con algo así, pero el color era ligeramente distinto. Esto es muy oscuro, con un fondo espeso y mucho aceite. Delicioso.

Hoy era necesario.


Silvia Parque