jueves, 31 de agosto de 2017

Mucho ruido y pocas nueces

Las películas de antes presentaban los créditos al principio. En las mexicanas, me gusta leer todos los nombres que puedo; he encontrado en letras chiquitas, algún nombre de alguien que luego fue muy reconocido y eso me resulta simpático. En películas de otros países, me aburre. Supongo que es la misma prisa que extiende los treinta segundos que el microondas tarda en calentar algo.

Pero se pasan en los videos de Youtube. Para un video de cinco minutos: una especie de cortinilla de entrada de dos minutos, una especie de cortinilla de salida de otros dos minutos, y cuarenta segundos de saludo e introducción al tema. Exagero, pero por ahí va.

Silvia Parque

martes, 29 de agosto de 2017

Reclamadores y peleoneros

Ya era una persona adulta cuando empezaron a caerme mal algunas personas y empezó a molestarme que alguien hiciera o dejara de hacer. Antes era tan egocéntrica, que realmente el resto del mundo me daba igual (mis conflictos adolescentes con la familia son cosa aparte).

El caso es que, cuando algunas actitudes de otros empezaron a molestarme, pasó que casi siempre comprendía sus porqués -o creía comprenderlos-; me daba cuenta de que su decir o hacer era, muchas veces, el único decir o hacer que les era posible. También pasó que lo que me molestara, solía ser parte de un mundo al que no pertenecía, donde el bicho raro era yo, por lo que pareció buena idea aislarme emocionalmente: tratar de pasar por ahí como encapsulada: ajena. Además, tenía una sincera propensión a hacer de abogada del diablo, incluso cuando la acción u omisión de alguien estuviera directamente en mi contra. Así que nunca reclamaba.

Me asombra y me gusta la gente que reclama; la gente que señala al otro en qué le está molestando y qué cosas no va a permitir, y que efectivamente, no las permite; los que pelean si creen que es lo necesario para defenderse. Últimamente he leído a mujeres interactuando así, en redes sociales, y creo que hace falta aprender a convivir con eso, con que el otro no tiene por qué "dejarse" ni tiene por qué responder siempre con delicadeza.

Silvia Parque

lunes, 28 de agosto de 2017

Niña enferma

B ha pasado de una tos latosa a alguna otra cosa que le provoca fiebre, la hizo vomitar y la pone sentimental.

Ahora mismo, dos horas después de la hora en que se acuesta a dormir todos los días, sigue despierta, quejándose: quiere que prenda la luz, quiere acostarse en mi cama y poner sus pies en mi cara... Hace un ratito, decía: "me pasa algo".

He salido de la habitación a tomarme un descanso, porque por más que entienda su irritabilidad, es cansado oír quejas y lloros. Ahora regreso a ver cómo está.

Silvia Parque