martes, 31 de diciembre de 2013

Bien siempre

Las tortugas trepan al tronco flotante. La pequeña se sube y se queda quieta, asida con las garras; apenas empieza a parecer a gusto cuando la grande sube y su peso hace girar el tronco; caen las dos. La pequeña sube otra vez y vuelta a empezar; con suerte, cuando la grande sube no voltea el tronco de inmediato, sino hasta que camina.

Alrededor del acuario están mis dos plantas, y hay dos alcatraces en una botella. El sol le daba un color muy bonito a todo; ahora se ha escondido un poco. Así está el mundo animal y vegetal de mi habitación: sin apego y sin enterarse... están bien siempre, estén como estén.

Silvia Parque

La evidencia

Los recuentos pueden hacerse de muchas maneras: la cuenta de lo bueno, de lo malo, el pase de lista a los eventos, las cosas y las personas. Este año me salté el recuento de los doce meses que pasaron, pero hoy supe que el año me trajo, sobre todo, la evidencia de la presencia en mi vida de personas que me han amado.

No hay evidencia más concreta que la apariencia de pérdida.

Silvia Parque

Después de los héroes

Supongo que casi todos crecemos con héroes. Hay un punto en el camino, sin embargo, en el que algunas personas nos asumimos en el lado de los no-heroicos, nos salimos de la carrera (nada más se trata de estar) y encontramos identificación con otros que también se salieron y empatía con los que perdieron o van atrás -que no es lo mismo que haber elegido jugar a otra cosa-.

Fui una niña católica con especial afecto hacia Poncio Pilatos. Me parecía terrible cómo tanta gente se ocupaba de señalarlo semana con semana. La superioridad moral es uno de los triunfos que más me hace hacerme a un ladito. Como casi todos, prefiero a los que se parecen a mí.

Silvia Parque