lunes, 30 de septiembre de 2013

Recibiendo a la vida

Dicen que los bebés mueven al mundo. Lo que es evidente es que mueven a las personas, a las familias (ablandan abuelos, por ejemplo; enderezan caminos cuando la gente se deja).

Hace poco me enteré de que viene en camino un bebé muy inesperado, a una vida en la que hacía mucha falta; me dio mucho gusto y recordé que Dios pone a los bebés donde se necesitan. Mucho más inesperadamente, me encontré con una bebota que no sé si fue esperada o no, pero sé que fue muy deseada en el corazón de su mamá, y asimilé que Dios nos incluye a todos, de manera comprensible o no, en el plan perfecto de dónde ha de formarse una vida nueva. Antier, como estrella en el árbol de navidad, como cereza en el pastel, supe que en una pancita muy querida se hornea un(a) bebito(a) que estuvo siendo llamado por un montón de oraciones y que es motivo para lo bueno en numerosas personas que le amamos; me faltaba asumir en paz que Dios -la Vida- tiene sus tiempos, que son "el" tiempo, siempre justo.

Silvia Parque

domingo, 29 de septiembre de 2013

La trascendencia del límite: el trabajo en el trabajo

El viernes hice algo trascendental. 

El jueves recibí una solicitud en el trabajo, que implicaba dedicarme esa jornada y la del día siguiente, a lo que prefiero hacer. No en las condiciones en las que preferiría hacerlo, pero lo que prefiero hacer. Para contextualizar lo trascendental de mi acto, hay que decir que me fue sugerida una asociación entre tal actividad, y la consecución de un puesto que me convendría. 

El jueves requerí salir temprano del trabajo para hacer un trámite, pero repuse las horas en casa. De cualquier modo, al final del viernes no había llegado ni a la quinta parte de lo que me fue encomendado. No es que sea especialmente lenta, a juzgar por lo que otras personas tardan en hacer lo mismo; era demasiado para dos jornadas... podía terminar saliendo tarde y trabajando el fin de semana; pero abandoné la tarea a mi hora de salida del viernes.

Me dio pena porque las personas que debían entregar el trabajo se quedaron en ello, y creo que contaban con mi colaboración. Sentí culpa porque había una razón que hacía necesario que la cosa quedara lista. Pero al trabajo hay que ponerle límites para darle espacio a lo que no es el trabajo. No faltan razones de peso para quedarse un rato más o llevar tarea a la casa. Nunca va a ser un buen momento para decir que lo lamentas, pero tienes planes -cualquiera que sea el plan-. En mi caso se añade la dificultad de que me gusta lo que hago y en este caso en particular, era una de mis actividades favoritas; pero seis horas son suficientes para una actividad de ese tipo, por favorita que sea. 

Así que dejé el trabajo en el trabajo. Y dejo al mundo rodar.

Silvia Parque

Aniversario de vida

Me han dicho que después del cumpleaños, siguen 52 días que son la etapa más a nuestro favor del año: el mejor tiempo para lograr cosas y para que lo que pase, sea para bien.

Estaré atenta.

Silvia Parque