domingo, 8 de octubre de 2017

Trabajo, sueño, películas

Como helado sabor chocochips, luego de comentar una propuesta de intervención educativa. He tenido mucho trabajo y por eso no he pasado por aquí. En las noches, acuesto a B y me quedo dormida junto con ella. Usualmente siento necesidad de escribir una entrada y cuando no puedo, me queda la falta; estos días no ha sido así porque siento necesidad de escribir otras cosas y traigo esa falta encima: retomé algunos proyectos creativos, pero entonces vino -gracias a Dios- esta oleada de trabajo que no he conseguido equilibrar con "lo mío". De hecho, no consigo equilibrarla, en general: la casa está vuelta al revés.

Ayer o antier vi el trailer de la secuela de Pacific Rim y hoy veo que mañana sale el de El último Jedi. Habrá que ver cómo le hago porque al menos la segunda sí tengo que ir a verla.

He tenido ganas frustradas de ver una buena película. Ha estado difícil entre el poco tiempo y el mucho sueño. Además, todavía me pasa que muchas películas no quiero verlas sin el papá de B, así que descarto esas. La verdad es que a veces me encuentro eligiendo y sé que no tengo ganas en realidad de ver una peli, sino de ver una peli con él: me digo que las ganas son de ver una peli con alguien, pero no es cierto... o quién sabe. Con una amiga, no; eso está claro. Con alguien con quien me vaya a la cama después.

El caso es que las semanas anteriores hice un par de elecciones que me aburrieron: Animales fantásticos y dónde encontrarlos y Adios, hermano cruel. La de Animales fantásticos la dejé como a los diez minutos; le di otra oportunidad al siguiente día, pero avancé cinco minutos más y no conseguí interesarme. Con la otra llegué más lejos y es una pena haberla dejado porque las imágenes son bellas, empezando por los protagonistas que son un par de guapos (especialmente la actriz, Charlotte Rampling). Yo quería seguir, pero la peli no pudo con mi cansancio del día... Tal vez ninguna peli hubiera podido. A ver luego, menos soñolienta.

Silvia Parque

martes, 3 de octubre de 2017

Palabras, conceptos, historias

B dice "cáscara" por "máscara"; el sonido nuevo lo acomoda en la palabra que ya conoce, pero le queda claro qué es una cáscara y qué es una máscara.

Sin embargo, dice "maestra" por "madrastra" y creo se convenció de que yo lo digo de otra forma, pero  no entendió el concepto de "madrastra". 

"¿Y dónde está la mamá de Cenicienta?" (Y de Blanca Nieves y de no sé cuál otra). Respondo y concluye "Está en el Cielo ocupada trabajando y ahorita viene". 

Tampoco entendió que la Rapunzel de mi versión quisiera irse de donde estaba su mamá que no la dejaba salir. Le dije que quería ser libre y ella entendió que quería "nieve"*; debe ser que por nieve vale la pena huir de casa.

*Oye perfecto y repite oraciones largas; para mí está claro que es una cuestión conceptual.

Silvia Parque

lunes, 2 de octubre de 2017

Los ideales

Creo que una de las características de la edad adulta es perder la ilusión de materializar lo ideal; por eso son los adolescentes y los jóvenes, ilusionados, los que suelen jugársela por los ideales: porque creen que pueden vivir las utopías, ellos sí.

Pero los ideales se pueden sostener y podemos vivir con ellos sin creer que van a materializarse en plenitud. Podemos hacer con ellos la estructura de nuestra vida. Hasta creo que un pueblo puede hacer con ellos la estructura de la vida común.

Silvia Parque