lunes, 11 de abril de 2016

En la lona

Tengo la impresión de que mi hija es más inquieta que otras bebés. Supongo que lo piensan muchos papás que se cansan rápido, y sé que no soy objetiva cuando la comparo con otros críos; pero su pediatra ha dicho, por ejemplo: "con lo inquieta que es", y cuando estuvo en el hospital, las enfermeras parecían sorprendidas de tanto brío.

Desde que regresamos del rancho grande, trae movidos los horarios, y se duerme tarde. Algo habrá que hacer porque me deja noqueada de cansancio.

Silvia Parque

viernes, 8 de abril de 2016

Lo que me funciona

Como decía POR ACÁ, salí de viaje.

A mí el cambio de alrededores me sirve mucho para pensar. Además, volver al rancho grande del que salí, me sirve especialmente para pensar en mí.

Ahora, sin embargo, con B, lo de pensar se complica. Atenderle no me deja mucho espacio mental para otra cosa y mientras duerme estoy muy cansada. Ya daba casi por perdido el viaje, en ese sentido, cuando tuve una breve conversación con una amiga. Fue apenas un rato, en medio de algo de alboroto y compartiendo la mesa con su pequeña adolescente, así que no nos metimos en profundidades íntimas; pero alcanzó a hacerme una pregunta y a decirme algo que estuvo haciendo eco hasta producir una vuelta de tuerca:

"¿Qué te pasó?", me dijo. "Me achicopalé", respondí. Esto, lo otro, lo de más allá y sugirió: "Haz lo que te funciona".

Algo en mí tomó esas palabras como una orden de mi alma.

Un par de días después, pasando la noche en una habitación de hotel, tuve una conversación con Dios, como hacía tiempo no la teníamos. De todo el proceso, resultó una decisión:

Pueden ir todos muy lejos. 

No estoy enviando a nadie a ningún lado. Pero pueden ir: cualesquiera.

¡Y zaz! Se siente muy bien. Una descarga.

No encontré mi identificación en uno de los tantos "retenes" del aeropuerto, por lo que tuve que salir de la fila y encaminarme al último lugar donde la había mostrado, esperando que la tuvieran ahí. Afortunadamente, volví a buscar antes de caminar mucho y gracias a Dios, la encontré. Seguí mi camino, dándome cuenta de que no sentía culpa, vergüenza, ni nada por tener dificultades para hacer trámites sencillos y estresarme. Me pareció bien. Me parecí bien.

Así he seguido hasta el momento. No sé si dure mucho, ¡pero tampoco importa! Cuando haga falta, algo volverá a recordarme que tengo permiso de ser yo, exactamente como soy.

Silvia Parque

jueves, 7 de abril de 2016

De viaje

Salí de viaje con B, y pude corroborar que para viajar cómodamente con un bebé, hay que dejarle en casa. Mi niña se porta, gracias a Dios, como corresponde a sus once meses casi doce; entre eso y mis problemas con la ubicación espacial y las habilidades manuales, los trayectos de ciudad a ciudad, especialmente el de regreso, fueron casi odiseas. No sé si tengo una carriola especialmente difícil de plegar, pero yo no consigo adiestrarme en su manejo. Se desconchinfló un poquito con el trato que recibió en las travesías anteriores -por parte de empleados y bienintencionados-, así que esta vez ensayé doblarla y desdoblarla; pero la práctica no me hizo muy trucha. Tampoco se me da lo de ubicar y presentar rápido pases de abordar, identificaciones, tickets, etc. Siempre estoy temiendo que no estén... Cada vez, presenté el montón de papeles y la persona encargada buscó-encontró el que se necesitaba en ese momento.

Creo que es la tercera vez que hacemos la misma ruta; sin embargo, en esta ocasión debíamos bajar de un avión y abordar otro en 27 minutos: un récord. Al menos ocho empleados hicieron equipo para que lo lográramos, pero al llevarnos por un atajo, perdimos segundos imprescindibles frente a un elevador que nunca bajó a donde lo esperábamos. Gracias a eso, nos quedamos sin vuelo y pasamos la noche en un cómodo hotel (cortesía de la aerolínea) donde disfrutamos una cena y disfruté un desayuno, que habrían sido espléndidos si B no tuviera las necesidades de bebé que corresponden a sus ya mencionados once meses casi doce. A la mañana siguiente, la emoción llegó al extremo en el aeropuerto: siempre había estado ahí, siendo dirigida por empleados para llegar de la puerta de un avión a la del otro; ahora me encontraba a mi cargo, y a cargo de mi criatura. Fui como una pueblerina de 1920 en el actual aeropuerto de Dubai. Concluí que necesito asistencia.

Silvia Parque