Silvia Parque
domingo, 3 de enero de 2016
Mover o no mover
He ido a pasear al centro de la ciudad. La he pasado de lo mejor. Éramos dos mujeres, cada cual con su cría, por lo que la plática pudo incluir cualquier cantidad de datos intrascendentes sobre lo que las bebés hacen, lo cual disfruto muchísimo. Pero llegué a casa con los pies molidos y una pierna acalambrada. Yo no quería, pero me temo que en serio necesito hacer ejercicio. Cada enero que me lo propongo, termino abandonando el propósito al cabo de semanas; con ese antecedente y habiendo otras cosas que me importan más, ni pensé en pensar en moverme... pero sería muy conveniente.
sábado, 2 de enero de 2016
Inicializando: propósitos de año nuevo
Este es el mejor año de mi vida. Me aventuro a una etapa que va a sorprenderme para bien.
No empiezo el año el día primero, pero ya he dado unos cuantos giros en la cotidianidad para arrancar con todo cuando llegue el momento, que esta vez será el día en que quite el árbol de Navidad. Usualmente comienzo el día 3, pero ahora hay algunas cosas movidas y otras moviéndose, así que es mejor así. Aprovecho para hacer limpia en la casa y ordenarme.
Tengo tres propósitos nada más, aunque de ellos se desprenden varias cosas que haré diferente. Los primeros dos van juntos, al menos como pienso vivirlos: se trata de ir despacio y de mantenerme "aquí y ahora".
Quiero volver a poner atención en lo que estoy haciendo, escuchando, observando, y pensar antes de hablar, así que necesito ir despacio. Yo de natural voy rápido en todo lo que conviene ir con calma, y así se gasta la vida, se escapan detalles, se cometen torpezas.
También quiero centrarme en el presente. No sé cómo será dentro de diez meses, pero al menos el primer semestre del año, me he vedado las remembranzas: ni las buenas, ni para aprender, ni nada. Y tampoco habrá ensoñación con el futuro. Es imprescindible que tenga una visión, pero no quiero engolosinarme en la ilusión: en mí, se hace vicio. Este año, puro presente. Y quiero conciencia de mi respiración y de mi experiencia. La vida con un bebé puede ser como un torbellino y no voy a quedarme atrapada en la marea amasijo de cosas por hacer y necesidades que atender.
Por último, quiero hacer lo que quiero. Siempre lo he hecho -mucho más que otras personas-, en cuanto a los caminos elegidos, en cuanto a las cuestiones vocacionales -que van más allá de lo laboral u ocupacional-. Extrañamente, he tenido dificultades que llegaron a ser verdaderamente discapacitantes para hacer lo que quiero en el día a día. Puede parecer que no, porque no me detienen opiniones ni miradas de otros; pero he tenido que trabajar mucho en no postergar lo que me gusta; es como si me entrara ansiedad por la posibilidad de disfrutar si se trata de algo que, digamos, me acerca a realizarme (por ejemplo, ojear un libro de ilustraciones); una cosa loca que no voy a analizar.
Estos días de ensayo van bien.
No empiezo el año el día primero, pero ya he dado unos cuantos giros en la cotidianidad para arrancar con todo cuando llegue el momento, que esta vez será el día en que quite el árbol de Navidad. Usualmente comienzo el día 3, pero ahora hay algunas cosas movidas y otras moviéndose, así que es mejor así. Aprovecho para hacer limpia en la casa y ordenarme.
Tengo tres propósitos nada más, aunque de ellos se desprenden varias cosas que haré diferente. Los primeros dos van juntos, al menos como pienso vivirlos: se trata de ir despacio y de mantenerme "aquí y ahora".
Quiero volver a poner atención en lo que estoy haciendo, escuchando, observando, y pensar antes de hablar, así que necesito ir despacio. Yo de natural voy rápido en todo lo que conviene ir con calma, y así se gasta la vida, se escapan detalles, se cometen torpezas.
También quiero centrarme en el presente. No sé cómo será dentro de diez meses, pero al menos el primer semestre del año, me he vedado las remembranzas: ni las buenas, ni para aprender, ni nada. Y tampoco habrá ensoñación con el futuro. Es imprescindible que tenga una visión, pero no quiero engolosinarme en la ilusión: en mí, se hace vicio. Este año, puro presente. Y quiero conciencia de mi respiración y de mi experiencia. La vida con un bebé puede ser como un torbellino y no voy a quedarme atrapada en la marea amasijo de cosas por hacer y necesidades que atender.
Por último, quiero hacer lo que quiero. Siempre lo he hecho -mucho más que otras personas-, en cuanto a los caminos elegidos, en cuanto a las cuestiones vocacionales -que van más allá de lo laboral u ocupacional-. Extrañamente, he tenido dificultades que llegaron a ser verdaderamente discapacitantes para hacer lo que quiero en el día a día. Puede parecer que no, porque no me detienen opiniones ni miradas de otros; pero he tenido que trabajar mucho en no postergar lo que me gusta; es como si me entrara ansiedad por la posibilidad de disfrutar si se trata de algo que, digamos, me acerca a realizarme (por ejemplo, ojear un libro de ilustraciones); una cosa loca que no voy a analizar.
Estos días de ensayo van bien.
Silvia Parque
viernes, 1 de enero de 2016
Fíjate nada más, mí misma
He pasado este primer día del año estando a gusto. No me puse a "reflexionar con detenimiento", pero como toda esta temporada, hay cosas que se me revelan y me digo a mí misma: "fijate nada más, mí-misma". Comí rico, hice alguna cosa de provecho, envié un par de felicitaciones. Me preparo para convertir un doble mortal hacia adelante, en un paseo con buena vista.
Silvia Parque
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