Pero ahora, me fijo. Sigo sin tiempo o energía para la cuestión, pero me fijo: cómo no. Y se acerca el día en que tendré que hacer algo al respecto. Dieta, supongo; ejercicio, seguramente. No una dieta restrictiva: no: eso no es lo mío; una dieta balanceada, con mis gustos, como cuando empecé a amamantar, pero sin algunos excesos que me permití (no por otra cosa sino porque soy muy de permitirme excesos). Tal vez ese día llegue la semana que viene... Todavía no me preocupa; asumo que cambié de talla, y estoy bien con eso; sé que en cuanto me aplique, se irán los kilos que tengan que irse.También estoy bien con la caída de mis tetas; hasta me gusta, la verdad: siguen siendo bonitas de diferente manera. Con lo que auguro que puedo no estar bien, es con la panza. Y es que los kilitos repartidos y la panza, son cosas distintas; además, yo conozco la panza que se me hace cuando ha habido muchos tacos de carnitas, y ésta no es de ésas. Me consuelo de no haber seguido usando la faja que todo el mundo decía que debía usar, con el dicho de Matt de que en España, los médicos ya no recomiendan a las mujeres que se fajen. Pero algo habrá que hacer.
Silvia Parque