Oigo con frecuencia que los hombres también pierden con esta organización machista del mundo, y aunque en principio es verdad, y hay casos y cosas que deberían examinarse con cuidado, me suena como cuando trabajaba dando clases en un jardín de niños y me negué a pintar (paredes) un sábado de vacaciones. Habíamos ido a algo así como hacer cierre del ciclo, y se entiende que limpiaríamos nuestras áreas de trabajo. La dueña quería que pintáramos paredes y no me pareció bien; me dijo que también ella se había levantado temprano, y que había llegado antes para empezar a pintar. Yo no respondí por respeto; pero no pinté y me fui. Sí: ella iba a "hacer equipo" con las demás empleadas, que recibíamos un sueldito sin prestaciones, pero el negocio y el patrimonio que representaba era suyo, las ganancias eran suyas.
Silvia Parque