Paseo por la blogósfera, y de pronto... ¡irrupción! No escogí la cosa que suena, casi siempre a un volumen altísimo. Incluso cuando me gusta lo que oigo, me fastidia el volumen, o que esté precisamente mientras leo eso. A menudo tardo en encontrar el dispositivo para hacer callar la cosa... eso se debe a mi falta de pericia, pero de todas formas culpo a los administradores de los blogs.
Supongo que para la mayoría, el sonido es un "valor agregado".
Silvia Parque