Cuando era niña, leí la Biblia de la primera a la última página, más como ejercicio experimental que como otra cosa. Independientemente de las creencias de cada cual, es un libro con un lugar importante en la cultura.
Ayer, entre esto y aquello en mi "clase de la Biblia": un versículo de Sofonías. Ni cuenta de su existencia. También caímos en Habacuc, que no es que supiera que existía, pero al menos "me sonaba de algo".