Hoy he tenido uno de esos gags antes recurrentes: caída de objeto, golpe en la cabeza, recuperación de objeto, caída de otro objeto, etc., y pasado el raudal de torpeza, supe que no es la displicencia lo que me une al personaje, sino la mezquindad. Soy una persona con un comportamiento consciente contrario a lo mezquino; pero en el fondo, enterrado y tapado, hay un pozo de mezquindad. Aprecio que el señor Atkinson me permita no olvidarlo.
Silvia Parque