lunes, 2 de diciembre de 2013

Cosas por descubrir

El mundo está lleno de cosas por descubrir. Por ejemplo: ¿qué pasa con el pedacito de papel aluminio que tapa el orificio de las cajitas de jugo o de leche, en el que se mete el popote? Si al terminar el jugo o la leche, se abriera la cajita, ¿estaría ahí el pedacito de papel -pegado en una de las cuatro paredes, quizá-?

Bastaría abrir la cajita para descubrirlo; pero así sin abrirla, queda el mundo tan lleno de cosas por descubrir, que es un gusto.

Silvia Parque

El sino de diciembre

Para los adultos, diciembre puede ser un mes rebosante de comida, el mes de un muy esperado aguinaldo, o lo que a cada cual le resulte más relevante.

Cuando el momento vital se pone intenso, puede cargarse de vibra pesada en función del corte con las intenciones que tuvimos más de una decena de meses atrás, y de todas las asociaciones que traen las fiestas, en relación con la familia, la felicidad y tremendeces por el estilo. En tal caso, recomiendo sacudir al momento vital.

Silvia Parque

Mensaje a las personas tristes

No se preocupe por estar triste. Como seguramente le han dicho: se le va a pasar. Puede que usted crea que no se le pasará o bien, que haya resuelto que no se le pasará -en cuyo caso, probablemente no se le pase-; igual no se preocupe: la tristeza durará lo que va a durar. Ya tiene suficiente con estar triste; deje la preocupación de lado.

No se moleste con usted. Probablemente ya esté molesto por alguna cosa asociada con el origen de su tristeza; no le agregue una molestia con usted mismo; como le decía: ya tiene suficiente con estar triste. ¿Cree que no debería estarlo? Si lo cree, parte de la premisa de que está mal estar triste y no: no está "mal" estar triste: puede ser inconveniente, puede ser problemático, pero no es algo "malo".

No se fastidie. Tal vez haya dado cabida a los sermones de gente bienintencionada que quiere sacarlo de la tristeza; tal vez haya intentado salir de ahí para caer como un oso patinando sobre hielo y sentirse tan torpe como un oso obeso y borracho patinando sobre hielo delgado. No trate de salir de la tristeza hasta que necesite hacerlo, entonces encontrará el modo: su modo, con calma.

Descanse, consiéntase, téngase paciencia. Está usted triste: consuélese, hágase cariñitos -literalmente- y llore -si puede y quiere-. Si no se siente mejor después de darle este espacio libre al sentimiento que por algo llegó -un espacio no cronometrado-, ya pensará en lo que hay que hacer.

Silvia Parque