viernes, 10 de agosto de 2018

Estufa de juguete

Hace meses le hice una estufa a B con una caja de cartón. No tardó en "intervenirla". Ya era muy sencilla, así que no había modo de que la echara a perder... Jugó con ella más por invitación mía que por otra cosa; la dejó pronto: podía cocinar y hornear todo el día, pero no en su estufa.

Estando en la casa donde vivimos ahora, con menos espacio del que habitábamos, decidí regresar la caja a su destino de contenedor. Sin embargo, B la descubrió y la reclamó. Como el "área de juguetes" está llena, se me ocurrió ponerla junto a la estufa verdadera, confiando en que podría arreglármelas para que B no jugara ahí cuando dicha estufa verdadera estuviera encendida. No fue difícil porque de nuevo le hizo poco caso: ocasionalmente metía y sacaba algo del "horno", nada más. Hasta hace unos días, que empezó a subirse a ella, con el riesgo de vencerla y caerse. Sumando a esto, que mi idea de colocarla donde se cocina de verdad ha hecho que tenga salpicaduras de aceite -parecen de aceite-, estaba planeando desaparecerla en cuanto pasara una temporadita siendo ignorada. 

Hoy B estaba examinándola y preguntó: "¿Cómo se prende?" Le mostré, moviendo mis dedos como si girara la perilla dibujada. Parecía que tenía un juguete nuevo. Estuvo ahí un buen rato, metida en su asunto y volvió a ella varias veces.

La estufa de juguete se queda.

Silvia Parque

6 comentarios:

  1. Me gustan los juguetes que no te lo dan todo hecho y el niño tiene que poner de su imaginación para jugar con ellos. Me parecen más didácticos.

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  2. Interesante tu texto y como ves la vida
    un abrazo desde Miami

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    1. Gracias por comentarlo, Recomenzar. ¡Abrazo!

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  3. Me hiciste recordar la infancia de mi barrio, era muy poco sexista (todavía ni idea las diferencias entre hombres y mujeres), todos jugábamos a todo, a las "casitas" con tazas y mesas, al luche, a saltar la cuerda y elevar volantines, a hacer taguas en una laguna y a sacar frutas de los árboles. Tuvimos pocos juguetes, la máxima expresión fue el día que nos llevaron a todos al cine. Inolvidable.
    Me alegra tanto que tu hija disfrute y tú también. Son recuerdos que se atesoran en la cajita del tiempo. Y a veces -como hoy- volvemos a ser niñas.
    Me encantó leerte.

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    1. Qué bueno, Ojo humano, gracias.
      B tiene una increíble capacidad de disfrutar, realmente yo no podría no disfrutar viendo ese disfrutar :D
      Tu infancia sí que es memorable :) Amo la parte de la laguna y los árboles: yo no tuve de eso.

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