martes, 28 de octubre de 2014

El contento contrafantasmas

He concluido que cuando te afecta negativamente, lo que hace o deja de hacer una persona con la que ni tienes relación ni quieres tenerla, es que no estás suficientemente contenta. No es que estés frustrada o amargada; pero suficientemente contenta no has de estar, porque cuando una está suficientemente contenta, ni se fija en quien no le importa. Por supuesto, esto no aplica si la persona te hace algo que objetivamente afecta tu integridad, tus cosas o tus relaciones; o sea: no estoy hablando de ex parejas acosadoras o de ex compañeros que lancen campañas difamatorias en tu contra. Hablo de cuando terminas una relación de cualquier tipo con alguien, de modo que preferirías no volverle a ver jamás, pero por chismosa o por azar, te enteras de cosas suyas, y te disgusta que le vaya bien, o que continúe por su cuenta con planes que hizo contigo, o que pretenda hacerse pasar por alguien que no es, o lo que sea. Si te disgustas, te implicas; si te implicas es que te sigue importando, y si te importa, te mantienes "psicológicamente" en una relación en la que no querías estar, ¡y que ya no es!

No podemos controlar la sensación, y al sentimiento podemos darle cauce, pero tampoco ejercemos pleno dominio sobre él. Si te enteras de que el mal jefe que estuvo abusando de ti, ha sido promovido, es esperable que los ojos se te vayan hacia arriba y frunzas el ceño. Quisiéramos que el mundo nos hiciera justicia, poniendo a todos en el lugar que les corresponde, a partir de lo que nos han hecho o dejado de hacer. Pero si te enteras de que el mal jefe lo que acabo de decir, mientras te entregan el premio mayor de la lotería, ni los ojos ni el ceño van a ocuparse del asunto. A lo mejor piensas o dices "¡Que le den!", pero con la enorme sonrisa de millonaria, intacta. Si estás suficientemente contenta, no te afecta. Así que, según yo, si logramos una condición de bienestar estable -lo que no es igual a estar siempre sonriente-, creo que conseguimos liberarnos de las personas del pasado, cuya presencia no queremos ni en la mente. Aunque una condición de bienestar no es igual que el "contento", la alegría y el gusto son muy útiles para conformarla. Estar contenta te protege de los fantasmas: te hace inmune a su poder.

Silvia Parque

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Estoy practicando ;)
      Un beso con cariño, Susana.

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  2. Cómo llegan las palabras adecuadas en momentos oportunos.
    ¡Que le den! Y mientras le dan o no le dan, yo brillo por las buenas noticias que me rodean.

    A sonreir más a uno mismo y no al otro.

    ¡Gracias por esta entrada!

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    1. ¡Brilla, que para eso estás! Tienes mucha razón: "A sonreír más a uno mismo y no al otro"
      ¡Gracias por ser tú!

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