sábado, 23 de noviembre de 2013

Sin internet

Juego solitario como fiera enjaulada, mientras tomo ánimos para escribir algo que me ronda en la cabeza. Pero no tengo café ni Nestea, y siento que necesito el fondo de Youtube, y que no me interesa mucho nada si antes no abro blogger y veo si tengo comentarios. Así fue, entre siesta y almuerzo en partes, la mañana de este sábado de noviembre, gracias a la compañía que provee internet a la casa donde vivo.

Tengo una gran colección de textos en digital, ganas de escribir, y por si me sintiera responsable: trabajo pendiente. Pero me parece difícil ocuparme de cualquiera de esas cosas sin Twitter abierto y sin un documental de ruido de fondo. Ahora me suministro una dosis que me permita sobrevivir a las horas siguientes, todavía con la esperanza de que llegue un técnico a arreglar el problema

Silvia Parque

6 comentarios:

  1. Yo creo que es bueno desengancharse un poco de vez en cuando. Un beso.

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    1. Sí, es bueno desengancharse un poco.
      Un beso, Susana.

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  2. Es como que uno no le encuentra mucho sentido a otros quehaceres cuando no funciona internet :(
    Saludos y espero se solucione pronto!

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    1. Así me pasa :| pero bueno, mi mini dosis del sábado me ayudó a sobrevivir.
      Saludos, Alan, y gracias.

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  3. jajajaja ¡Estoy contigo! yo también necesito el fondo de youtube :P
    Besazo y ya veo que pudo arreglarlo

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    1. Una se acostumbra a su "contexto virtual de trabajo" :S
      Todavía no arreglaban el problema hoy al despertar. Esta entrada la escribí desde la casa de una buena samaritana que me dio asilo un par de horas, y ahora mismo estoy en el trabajo... por lo que debo correr ;)
      ¡Beso, Dolega!

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