sábado, 29 de septiembre de 2012

Una vuelta de tuerca

He querido deshacerme de los compromisos identitarios, y creo que ahí voy: cada vez más "yo", y menos quien me han dicho que soy y quien he creído que soy. Es que a una le atribuyen unas características, y una se viste y calza con esas y otras características, y entonces todo lo demás, todas las posibilidades que no hayan entrado en el inventario, quedan vedadas.

Esto tiene sus dimensiones. Desde la escuela primaria, se oyen cosas como "soy buena para español, no soy buena para matemáticas", y lo peor: "eres buena para español, no eres buena para matemáticas". Creamos categorías estrechas de lo que somos, y eso limita lo que podemos ser.

Es verdad que tenemos mayor facilidad para unas cosas que para otras. Además, no tendría por qué gustarnos todo. [Yo no tengo el mínimo interés en aprender a planchar.] Pero eso es diferente a renunciar a toda posibilidad de que algo en lo que no se tiene facilidad, sea accesible con un poco de esfuerzo. [Me gustaría aprender a peinarme de modo un poco más elaborado.]

En el último par de años, me tocó aprender a liberarme de las cargas que podían significarme los fallos y las faltas. Ahora estoy cambiándoles la significación. Es una vuelta de tuerca. Implica hacerme una persona diferente a la que me he dicho que soy; no creo que haya algo que requiera más esfuerzo.

Silvia Parque

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