Cansada y todo, aprecio lo bueno: en los momentos difíciles se resuelve si aprendimos o no las lecciones de los momentos difíciles anteriores. Es cuando se vive diferente o no, lo que antes vivimos de un modo que resolvimos que preferíamos distinto -no tanto por lo que sentimos en su momento, que no cambia a voluntad, sino por las decisiones y los actos, que sí son gobernables-. Y cuando sucede que vivimos la misma cosa pero la vivimos diferente, por más difícil o pesado que sea el momento, hay algo esperanzador que se siente bien. Además, por supuesto, los momentos difíciles-duros traen consigo la oportunidad de identificar lo acompañada que está una. En ese sentido, me siento agradecida hasta la emoción de lagrimitas en los ojos, por lo afortunada que soy [y ya que estoy en el blog, sirva el pretexto para mencionar que entre lo más animador de la temporada, está seguir encontrando comentarios, a pesar de escribir mucho menos que normalmente].
Silvia Parque