jueves, 14 de abril de 2016

¡Estela, grita muy fuerte!

AQUÍ está la historia de Estela, que aprendió a no dejar que le hagan daño. Es un cuento hermoso que sirve como herramienta para prevenir el abuso sexual infantil.

Creo que en pocas cosas como en el repudio a este crimen, coincidimos tantas personas que diferimos en otros temas. Sin embargo, el "no" de los niños es muy ninguneado cuando se trata de besos, abrazos y etcéteras. Es crucial respetarlo.

Silvia Parque

4 comentarios:

  1. Salvo los malnacidos (entre los que están incluidos los cómplices que no denuncian) creo que hay unanimidad en la repulsa a algo tan vomitivo.
    Besos.

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    Respuestas
    1. Bueno... mucha gente no denuncia a las autoridades por diferentes motivos, justificados o no (por ignorancia, por creer que un proceso va a poner al niño en aprietos...); pero esa complicidad de no señalar, de no poner al niño a salvo, sin duda comparte la culpa del criminal.
      Besos, Macondo.

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    2. O cambiar al cura de destino, en vez de expulsarlo de la Iglesia. Creo que el Papa Francisco tiene las ideas mucho más claras en ese sentido, pero se han hecho auténticas barbaridades que en nada han favorecido al prestigio de la institución.
      Besos.

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    3. ¡Eso da un coraje! En México sé que ha pasado también con profesores: se les manda a una escuela en un lugar rural, lejos, como "castigándoles" con eso y tapando el escándalo.
      Con los curas me parece de lo peor, porque pueden devastar la fe.
      Besos, Macondo.

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