lunes, 29 de junio de 2015

Afortunadamente

Este fin de semana, machuqué el dedito de mi bebé, se metió el agua de la lluvia por las ventanas, traté de sacarle a la niña un suéter sin recordar desabrocharlo, me caí en un charco al tratar de subir a un columpio -con la niña en brazos-, y mi tarjeta fue rechazada en todas partes hasta que me di cuenta de que llevaba un viejo monedero electrónico que hace años no ocupo, del mismo color que mi tarjeta de débito (todo un día tuve que cambiar pañales sin toallitas húmedas, y en verdad: las toallitas húmedas no son un capricho). Como dije: machuqué el dedito de mi bebé. Fui a uno de los consultorios cercanos, que estaba muy lleno; regresé por el camino que había andado, hasta otro consultorio donde no había médico, y volví al consultorio muy lleno -que para ser honesta, ya tenía menos gente-. En realidad, todo el párrafo podría decir, una y otra vez, "machuqué el dedito de mi bebé", pero quería compartir los anexos.

Afortunadamente, Dios me hace el paro como el Dios increíble que es. Mi bebé sonríe -ya lloró bastantito, hoy, pero ahora sonríe-. La lluvia suena bien y hace que huela bien. Habrá café descafeinado, al rato.

Silvia Parque

jueves, 25 de junio de 2015

Con la novedad

Con la novedad de que criar un bebé era más -mucho (mucho mucho) más- demandante de lo que creía. Varias de las cosas que hay que atender se me hacen un mundo. Sé que otras muchas mujeres pueden con el bebé, un trabajo, una casa, y otros dos o tres niños necesitándoles; pero cada cual tiene sus gracias, y las mías son más bien de escritorio. Por ejemplo, mi niñita tiene cólicos porque no le saco bien el aire. Bueno: porque no se lo sacaba bien; ya me hago cargo. Aprendo.

Que es un periodo de adaptación, me dicen. Y en este adaptarnos, los blogs han salido bailando. Además, me quedé sin internet por unos días, y no podía pasear por la blogósfera, lo que extrañamente extrañé todavía más que escribir y publicar. Pero ya iré volviendo, poco a poquito. Entretanto:

Hola, todos, los quiero.

Silvia Parque

lunes, 8 de junio de 2015

Faul

Ayer vi varios videos en relación con "Faul", el supuesto doble de Paul McCartney, que presuntamente se ha hecho pasar por Paul McCartney desde su también presunta muerte, en 1966. Parece que un falso documental animó a los afines a teorías conspiratorias, y hay toda clase de "pruebas" sobre este "hecho". Suena increíble. Pero cosas increíbles suceden. Y está visto que el mejor lugar para esconder algo es a la vista de todos.

¿Podría ser?

Silvia Parque

sábado, 6 de junio de 2015

Gracias a la tina-portabebé

Mi recámara está pensada para la noche. Para las dos cosas importantes que hace una pareja por la noche, en la cama. Estas semanas, metida ahí la mayor parte del día, me empezó a faltar aire y luz. Traté de hacer que el tocador trabajara de escritorio; pero debía sentarme de modo que no había una pared cubriéndome la espalda, y alguna inquietud me nace en esa condición, que me impide concentrarme. Así que no solamente estaba en la recámara, sino en la recámara, en la cama. Con B a mi lado.

Hoy hice caso de una sugerencia de una cliente, que se ha hecho mi amiga. Convertí la tinita de baño en portabebé. De hecho, B tiene un portabebé genial, que se mueve; pero decidimos no usarlo hasta que ella pueda quedarse sentada por sí misma. Con la tina-portabebé, he podido traerla al estudio, donde me acompaña. Está a gusto, creo que más a gusto que en la cama. También le hacían falta el aire y la luz.

Silvia Parque

viernes, 5 de junio de 2015

En lo orgánico

Cuando nació B, llegó a mi vida un nuevo concepto: "felicidad orgánica". Los primeros días, contaba pañales mojados para saber que se estaba alimentando. ¡Qué alegría llegar al pañal número 4! ¡Y que los manchara! Y si durmió, y cuando despertó, y que quiere más leche... Hasta, de alguna extraña manera, es un gustillo verle un moquito, y un poquito de cerumen en la oreja, y cómo le crecen las uñas.

Ahora, además, he tenido pesares y miedos, también orgánicos. Que tenga gases y le duela. Suponer que le ha subido la temperatura...

Me devuelve a lo esencial de la vida: lo material: el cuerpo. Una cuestión animal, supongo.

Silvia Parque

jueves, 4 de junio de 2015

De Cuéntame a Isabel

Sigo viendo Cuéntame porque soy una afición muy leal. No puedo ahora, después de tanto que hemos pasado juntos, desprenderme de los Alcántara como si tal cosa. Pero hace un par de temporadas, le pongo varios taches.

Como no encontré un capítulo nuevo después del 291, que me parece que marca el final de la temporada, fui a buscar otro programa en la sección de series, de la página web de rtve. Ya un día me había parecido una colección muy interesante, pero no le había puesto la atención que merecía. Ahora estoy enganchada como nunca, a "Isabel". Quise ver también una serie sobre Federico García Lorca, pero el video se detenía. Es lo malo que tiene la página. Con Isabel, ofrecen todos los capítulos, y luego de la primera temporada, me topé con habían quitado el permiso para ver la segunda...

Silvia Parque

miércoles, 3 de junio de 2015

El sentido de la hora

Creí que la niña había pasado mala noche, pero no; fue una mala mañana. Nada terrible, afortunadamente, pero estaba incómoda por gases: se quejaba, interrumpía su comida, lloriqueaba un poco, quería comer de nuevo, y así sucesivamente hasta que la luz del sol me hizo enterarme de que era tardísimo. Estoy perdiéndome en el tiempo. Será necesario que trabaje hasta tarde, y entre eso, y que no tengo relación con la vida fuera de la casa, la hora deja de tener sentido.

Silvia Parque

martes, 2 de junio de 2015

Voto por el apoyo a la lactancia

El domingo trabajé hasta pasada la medianoche, así que ayer, lunes, me tomé el día. En cuanto B se enteró, aprovechó para mamar y mamar. Teníamos una mañana normal, pero todo fue empezar la tarde sin que mamá se pegara a la computadora, para que ella se pegara a la teta. Ya le he explicado que hoy sí trabajo, pero será lo que ella quiera, que es lo que necesita.

He sido muy afortunada con mi experiencia lactando. En un principio, me hizo sentir orgullosa como nunca de mí misma, de mi cuerpo; un buen orgullo porque tengo claro que no llevo mérito en esto, que es gracia de Dios. Sin embargo, justamente al principio, tuve ocasión de comprobar lo que dice Carlos González: que el apoyo a la lactancia es necesario, porque no encuentras a mujeres que quieran dar biberón y no hayan podido, y sí a mujeres que querían amamantar y no lo hicieron o dejaron de hacerlo por falta de apoyo o por una "orientación inadecuada".

Como mi niña no solamente nació por cesárea, sino que además tenía líquido amniótico en los pulmones, no pudieron dármela para que la prendiera a mí de inmediato; de hecho, no la llevaron a mi cuarto sino hasta horas después. Eso era necesario. Ese tiempo en el que estuvimos separadas, la alimentaron con fórmula, y de que eso también fuera necesario, nada más no dudo por no complicarme la vida. Pero sí tengo quejas de otros manejos... no recuerdo el orden exacto de lo que pasó, pero fue más o menos así:

Cuando llevaron a B a mi cuarto, y la enfermera me dijo que le diera de comer, olvidé todos los artículos, videos informativos y entrevistas sobre el tema, que devoré en el embarazo. Estaba un poco tonta por la impresión de tenerla, tan real y tan a mi cargo, y se me ocurrió que no sabía qué hacer. Desde mi punto de vista sobre calidad en el servicio, la enfermera habría hecho bien en notarlo y orientarme; pero hasta ahí, no tengo queja. Le pregunté cómo hacerlo, me respondió, y B, eso sí tal y como en mis sueños, se prendió y succionó, dándome una sensación única y maravillosa. Fui muy feliz. Después, hubo negritos en el arroz.

Se llevaron a B para sacarle líquido, ahora de su estómago, y otra vez sin pedirme permiso, la alimentaron con fórmula. Me sentí frustrada por tanta "iniciativa", pero las drogas me hacían manejable, y mi sensación de incapacidad frente al llanto de la bebé, me llevaba a concluir algo así como "debe ser que ellos saben que hacer, mejor que yo". De hecho, la enfermera se aparecía con un biberón casi cada vez que la niña lloraba. E hizo su pregunta odiosa: "¿Pero sí tiene leche? Tiene que ver si tiene leche". No se me había ocurrido dudarlo. Yo la pegaba a mí, y la bebé succionaba. Me sentí una niña diciendo que no, que no había visto y que no sabía cómo ver, a lo que siguió una instrucción. Y no salió nada de mi teta. Fue muy triste.

Yo sabía que los bebés nacen con reserva para varios días, por si no sale leche de su mamá, al principio. Pero no sabía si era lo mismo con una bebé prematura. Y esa enfermera, que le cayó de lo mejor a la bisabuela y al padre de la niña, y que a mí me parecía de las huestes de Hitler, andaba por ahí con su biberón listo... Empecé a pedirlo yo misma -el biberón- después de que la prendía a mi teta. La niña devolvía la leche, un rato después, y la enfermera le zampaba otro biberón. Yo sabía cuál es el tamaño del estómago de un recién nacido. Eso era mucho para una bebé de un día. Pero, insisto, ¿y si con la mía tenía que ser de ese modo...? Porque es peligroso que los bebés pierdan demasiado peso; todos pierden peso, pero si de por sí no ha pesado mucho al nacer, habrá que tener más cuidado... Afortunadamente, en el día dos, cuando mi ginecóloga llegó a ver cómo estaba, le conté lo que estaba pasando. "Claro que tienes leche", me dijo; pidió permiso y sacó de mi teta una hermosa gota de líquido transparente. "Eso es todo lo que tu bebé necesita. No necesita más".

Eso me animó para tomar el control de la situación; además, me sentí reconfortada porque le quitó importancia al hecho de que la niña hubiera tomado unos cuantos biberones ese par de días. "Cuando te la lleves a tu casa, ya le das nada más pecho", dijo. Y así ha sido. El pediatra recomendó "completar" con fórmula si se quedaba con hambre; pero si veo que se ha quedado con hambre, entiendo que no ha terminado, y le ofrezco más, hasta que termina. No me falta. Y tan contentas las dos. Cuando hay irritación en las areolas, uso una pomadita. El par de veces que he sentido un poco de dolor, he sabido que es un anuncio de que no se han vaciado las tetas, y me ocupo. Últimamente hace unos ruiditos indicadores de que mete aire mientras come; pero sé que es cosa de acomodarnos mejor.

Silvia Parque