viernes, 17 de julio de 2015

Panes enteros

¿Qué hay más bueno que el pan? Pedimos "el pan nuestro de cada día", aunque no solo de pan viva el hombre...

Cuando era niña tuve dos libros de historias: "Mis historias favoritas", se llamaba (tomo 1, tomo 2). Eran historias cristianas, casi todas muy bonitas. Ya mayor, me pareció que muchas eran demasiado "aleccionadoras" y que se pregonaba una obediencia indignante, pero incluso entonces, me parecía que había muchas historias muy bonitas. En una de ellas, una familia en época de escasez, da gracias antes de la comida, y uno de los niños pide a Dios "un pan entero, por favor"; antes o después de la petición, la mamá había hecho notar lo agradecidos que debían estar por tener algo que llevarse a la boca... pero el niño quería un pan entero en la mesa; por supuesto, Dios los envía.

He estado atreviéndome a tomar los panes enteros que Dios dispuso para mi vida. Parece fácil, pero a veces implica dejar el bocado que una tiene en la mano, y eso es un riesgo. 

Silvia Parque

2 comentarios:

  1. Yo también soy un dependiente del pan. No sé comer sin él.
    Es verdad que eso de soltar una cosa para coger otra supuestamente mejor resulta complicado. A veces las apariencias engañan y terminas suspirando por lo que tenías.
    Besos.

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    Respuestas
    1. Yo como con tortilla de maíz :) pero amo el pan y sus familiares: galletas, pasteles...
      A veces las apariencias engañan, sí; mas el que no arriesga, no gana.
      ¡Besos, Macondo!

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