viernes, 26 de septiembre de 2014

Las cosas cambian

He sido una persona muy afortunada, que no se ha visto en la "necesidad de trabajar"... o no se había visto en esa necesidad.

Siendo ya adulta, mucho después que la mayoría de mis pares, resolví que era hora de hacerme cargo de mí, y eso incluía ser capaz de mantenerme a mí misma. Sin embargo, entre mi confianza en la Providencia, mi pensamiento mágico, mi estilo de vida con pocas necesidades materiales, y el lugar de prioridad que le he dado a "darme gusto", eso no se tradujo en algo como: "tengo que" hacer esto o aquello. Lo primero siempre fue el cumplimiento de mi vocación. Sigo teniendo confianza en que asumiendo y desarrollando la vocación que fue puesta por Dios en mi corazón, llegará a mi vida lo que necesite, como siempre ha sucedido. Pero las situaciones cambian. Se ha movido la combinación de factores que enlisté arriba: más que nunca, tengo fe en la Providencia, y aprovecho las ventajas que siempre me ha traído el pensamiento mágico; pero mis necesidades materiales ya no son pocas, y "darme gusto" ya no es prioridad. Afortunadamente, me dedico a lo que quiero; pero el enfoque ha cambiado... Todo esto, como antecedente para contar que, a mis 33 años, casi 34, por primera vez me he forzado a trabajar. Por primera vez sentí un "tengo que hacer esto", y es toda una experiencia.

Silvia Parque

12 comentarios:

  1. Cuando yo empecé a trabajar tampoco lo necesitaba, así que entiendo lo que sientes. Ahora en cambio me gustaría tener ingresos propios. Un beso.

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    1. Da vueltas, la vida, ¿verdad? Está bien pasar por aquí y por allá ;)
      Un beso, Susana.

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  2. Uff, yo llevo sintiendo eso desde los 23 años. En cuanto terminé la carrera mis padres me dijeron que era mi turno, tenia que ganarme la vida solita. Así que siempre he sentido lo de "tengo que hacer esto".
    Afortunada tú que has tenido más tiempo para llegar a la obligación.
    Un beso

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    1. ¡Si es que es lo más normal! Los padres crían, dotan de recursos, y luego la persona adulta se mantiene a sí misma. Pero he sido reteconsentida. No te creas que me la haya vivido de vacaciones, más bien es una cosa de saber que no hay problema: una actitud despreocupada; pensar que lo peor que puede pasar es que no haya para comer, y al final de algún modo se quita el hambre. Supongo que es una actitud adolescente: vayamos a cenar a ese lugar bonito, y total, comemos quesadillas el resto de la semana :) pero me tocaba crecer ;)
      ¡Un beso, Matt!

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  3. Jajaja. Bienvenida al mundo real!...o no...no sé que decirte.
    Y ¿como experiencia que tal? A ver...porque las nuevas prioridades son las que son, y valen la pena, pero si no, que gustito seguir sin esa necesidad

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    1. :D la bienvenida me sienta bien ;D Es una buena experiencia. Las nuevas prioridades están tan por encima de las anteriores, que vivo esto muy bien :) Se dirá que la tengo fácil, y de algún modo, sí: trabajo desde mi casa, en mi laptop, en lo que me gusta; pero para mí el sentir "tengo que", aunque ahí mismo esté el "quiero", es muy nuevo... No sé... fue genial vivir totalmente a mi aire, pero aunque ahora tuviera la vida económica resuelta, creo que esta necesidad, que no es de dinero sino de "hacerme cargo", esa ya no se va a ir nunca... y no sé... creo que no quisiera que se fuera...

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  4. ¡Trabajar dignifica! Seguro que lo has oído mil veces e incluso tal vez hasta ya lo hayas experimentado. Ánimo con tu "nueva expetiencia".

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    1. Fíjate que antes no me decía nada esa frase, no era para mí, y ahora que te leo, me doy cuenta de que la vivo y es algo bueno. ¡Gracias, Rita!

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