miércoles, 4 de junio de 2014

Oídos con filtro para poner la otra mejilla

En casa, en familia, más vale tener oídos con filtro, que no dejen que pase al corazón lo que otro dice en momentos de enojo. Eso permite la templanza para responder con amabilidad a las palabras duras, y para pedir, "de la manera más atenta", un buen trato. Las personas con un mínimo de salud mental y buena voluntad, reaccionan bien cuando se les pide bien.

Para mí, eso de poner la otra mejilla, no se trata de quedar aleladas frente al maltrato y sostener las condiciones que lo reproducen; se trata de correr el riesgo de mostrar al otro lo que nos parece no-aceptable, de pedir lo que nos parece que corresponde, y de hacer ambas cosas (mostrar y pedir) no solo desde el amor sino amorosamente, justo cuando la reacción natural es la defensa y el contra-ataque.

Poner la otra mejilla es el consejo práctico más atinado para armonizar relaciones. Pienso en eso de "ámame cuando menos lo merezco, porque es cuando más lo necesito" y en eso que decía mi abuela: "en alguno tiene que caber la razón", que yo traducía cuando era niña, como: "alguno tiene que ceder, y por qué yo". [Nótese que estoy hablando de líos u ofensas con palabras y tonos de voz.]

Silvia Parque

2 comentarios:

  1. Por desgracia hay un resorte en mi interior que salta sin que yo sepa como desactivarlo, ya quisiera, y me impide actuar así, como tú dices.
    Si me siento injustamente tratada, o contra ataco con palabras feas e hirientes, o por no liarla me callo, y se me enquista dentro, lo que es peor porque al final sale y más feo todavía.
    No. Con casi 47 y todavía no he aprendido a manejar esas situaciones, creo que ya no lo conseguiré, el único avance que he notado es que cada vez me ofenden menos cosas.
    Besos

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    1. ¡Bueno! Que ofendan menos cosas es un gran avance :) tal vez sea otro camino de llegar al mismo lugar ;)
      ¡Besos, Inma!

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