jueves, 31 de mayo de 2018

Mamá bruja

Conforme B crece, hago de bruja con mayor frecuencia. Ahora me ha dado por hacer que ponga las cosas en su lugar.Ya teníamos suficiente con mi empeño en que vaya a comer cuando la llamo y no suba los pies a la mesa. Sin contar con que hace semanas, restrinjo la leche del mediodía -¡la leche!-. Y hay que ver cuando le humedezco el cabello para peinarla...

Cada asunto tiene sus asegunes. Lo de humedecerle el cabello, por ejemplo, sí me causa conflicto porque de verdad no le gusta y bien podría conformarme con lo que logre hacer con su cabello seco... Creo que ahí estoy abusando y ya que lo escribo, veré qué hago al respecto. Pero ese no es el punto. El punto es que me convierto en bruja. Y ella no parece tener problema conmigo.

Me ama.

Ni siquiera se enoja conmigo.

Sé que un día, cuando tenga trece años, tal vez desde antes, va a ser diferente. Es tan bonito que ahora sea así.

Silvia Parque

6 comentarios:

  1. Cuando intentamos imponer unas normas, ellos se revelan, y es normal, somos brujas malas, pero es que sin esas normas, luego, en la sociedad no podrán llevar una vida normalizada. Hay que pasar por bruja muchas veces, para llevarles a la adultez :-)

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. Cada momento tiene su encanto, aunque en algunos de la adolescencia haya que sacar la lupa para vérselo. :)

    ResponderEliminar
  3. hay que educar y a veces eso molesta... pero la estás ayudando, sin dudas...

    pero... lo de la leche por qué? ja...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es que estaba tomando leche a lo largo de todo el día y nunca medí cuánta, pero parecía ser mucha. Un día tuve la impresión de que se terminó un litro. No creo que la leche de vaca sea buena para las personas crecidas (de hecho le doy una "leche" que solo es 75% leche de vaca) y, tomando esas cantidades, juzgué que era mejor ir reduciendo la ingesta de una vez. Pero sigue tomando durante la mañana, durante la tarde + en la noche ya en la cama.

      Eliminar