sábado, 6 de mayo de 2017

Fantasías sobre los hijos

El papá de B y yo bromeábamos con que nuestros hijos se convirtieran en personas opuestas a lo que somos: una hija monja o un hijo sacerdote, hijos en el ejército, exitosos empresarios progres que nos enviarían regalos costosos. Cuando nació B, improvisábamos respuestas a supuestas ideas de la hija adolescente, como tatuarse los ojos o implantarse alas -que pagaría su abuela cuando nosotros nos negáramos a hacerlo-. Hoy noté que ya no fantaseo con eso.

Silvia Parque

2 comentarios:

  1. ¿Has llegado a alguna conclusión de por qué ya no lo haces?
    Besos.

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    1. Creo que porque ocupa mucho mi atención y mi energía la interacción diaria, el presente; también porque voy teniendo "visión" sobre su futuro que doy por sentada.
      ¡Besos, Macondo!

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