viernes, 18 de noviembre de 2016

El brillo de los sueños y el éxito

En general no me emocionan las modalidades de éxito disponibles en el "mercado social". De hecho me genera repelús la idea progre de "más-mejor-hacia arriba". Pero me encanta ver a las personas cumpliendo sus sueños. Igual me parece muy triste ver sueños apachurrados o dejados de lado.

Hoy vi a un hombre famoso con los ojos brillando porque consiguió algo que latió en su corazón por más de dos décadas antes de materializarse. Me recordó el atractivo de dos mujeres que me tocó tener como maestras: fuera del marco de la clase serian personas como otras, pero ahí, creando conocimiento en directo, podían brillar.

Tengo una prima que es atleta de alto rendimiento. Tiene la suerte de ser bella, pero la belleza con la que nació no es nada comparada con la belleza de su expresión en medio del esfuerzo de una carrera, o con la belleza de su presencia en medio del paisaje conquistado cuando entrena en medio de un cerro cubierto de nieve.

Los sueños nos hacen brillar. Se define el éxito de muchas maneras: ser feliz, tener una familia amorosa, influir en las personas... lo que cada cual considere que es un "buen resultado" de cierto tramo de vida. A mí no me gusta el concepto porque se enfoca en "haber conseguido" y soy más afín de la idea de "estar", de "ir pasándola"; pero en todo caso, para mí el éxito sería precisamente conseguir estar: pasar el tiempo ahí donde se ha soñado.

Silvia Parque

2 comentarios:

  1. Todos los sueños son respetables, pero a mí hay algunos que me dan pena. Todos esos de los que creen que lo importante es hacerse famoso, sin importarles el motivo. Puede ser triunfar en un concurso televisivo y tratar de vivir del cuento el mayor tiempo posible contando tus miserias. También me parecen lamentables sueños de los padres que vuelcan en sus hijos sus propias frustraciones, aspirando a que cumplan lo que ellos no pudieron, sin importarles si están capacitados para desarrollar esas actividades o son felices.
    Besos.

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    1. Sí, también pienso eso. Uno de los sueños que me dan más pena es el de la sobrevivencia, cuando lo tienen personas que en realidad no han estado en el fondo de un hoyo material: personas que viven en medio de una estrategia para tener estabilidad económica y seguridad en la vejez. Los que se apasionan por el dinero no me dan pena. Los que se apasionan construyendo algunas cosas que disfrutarán en su vejez, tampoco. La pena me da cuando el objeto de los sueños es "la seguridad" porque entonces no motiva la pasión sino la desesperación.
      Besos, Macondo.

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