jueves, 28 de abril de 2016

¿Quiénes son los abusadores?

Cuando sale al tema alguna cosa horrible que ha pasado con un niño, las personas con las que hablo tienen las mismas reacciones que yo; básicamente, de rechazo. Pueden entender el asunto de manera diferente; puede darles más por el enojo que por la tristeza, o más por la tristeza que por el enojo, y a mí al revés; pero si la plática es más o menos en serio, nunca he hablado con alguien a quien le sea indiferente o le haga gracia que alguien ha hecho daño a un niño. Pero demasiados niños son lastimados seriamente, todo el tiempo. La conclusión es cuestión de estadística.

El otro día, el señor al que le compro pollos asados, me ilustró con un discurso sobre la educación, a partir del tema de los embarazos adolescentes. Su postura puede sintetizarse en la frase "yo sí me los chingo", que soltó con todo su orgullo de hombre bien nacido: a golpes regresa a sus hijos al buen camino. La imagen me hizo recordar a una jovencita que la noche de navidad corría por el parque, gritando, huyendo de un tío. El papá de mi hija salió a ver qué pasaba, por si había que llamar a la policía -por aquí no es sencillo decidir qué hacer-. Tal vez, también querían hacerla volver al buen camino.

No necesariamente una disciplina punitiva y un ambiente agresivo son el inicio de una cadena de horrores, y si arrastran horrores consigo, no son necesariamente depravados; sin embargo, son buen caldo de cultivo de lo que no queremos...

Silvia Parque

2 comentarios:

  1. No te creas que he entendido bien la entrada, que quería decir con esa frase el del asador?. Debo de estar torpe hoy.
    Un beso

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    1. Él quiso decir que bajo la amenaza de violencia, consigue hijas que no tendrán sexo y no se embarazarán siendo jovencitas, y quiero creer que también consigue hijos que no tendrán sexo ni embarazarán a muchachitas.
      Por la noche reviso la entrada, a ver si puede quedar más clara :)
      ¡Un beso, Matt!

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