jueves, 5 de noviembre de 2015

Mientras duerme la bebé

B duerme unas dos veces al día; a veces solo una vez. No cuento las siestas ligeras de unos cuantos minutos que suele disfrutar después de comer. Es un excelente momento para todo lo que no puedo hacer con ella demandando atención. Ya había escrito sobre esto porque es todo un caso: ¿cómo elegir qué hacer en ese momento? ¿Lo que debo, lo que quiero, lo más necesario?

He descubierto que es mejor hacer lo que quiero que esté mezclado con lo necesario. Lo que debo, de cualquier modo lo haré, y si se trata de trabajo es mucho más productivo dejarlo para la noche, cuando ya puedo disponer de horas. No obstante, lo que más suelo querer y necesitar, es comer y bañarme: sobre comer aplica lo mismo que sobre las tareas de trabajo: eso de todas formas lo voy a hacer, aunque B llore... excepto si está malita, como ayer, pero que esté malita es una excepción; sobre bañarme, ni hablar: no quiero que despierte, me llame, y yo no pueda llegar rápido con ella, o peor, no oirla llamarme. Así que el querer necesario ganador es recoger y limpiar. Pero hoy estoy agotada, y me quedo aquí otro ratito, con helado de galleta.

Silvia Parque 

4 comentarios:

  1. Con lo responsable que tú eres, haciendo lo que quieres terminarás haciendo lo que debes y lo necesario.
    Besos.

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    1. Que tengas boca de profeta, Macondo :) Gracias.
      Besos.

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  2. Todo puede esperar menos ella. Un beso.

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