jueves, 5 de marzo de 2015

Temporada electorera

Este año de elecciones, me reconozco diferente que en la última "temporada electorera".

No creo en la eficacia del trabajo del Instituto Nacional Electoral. Todavía recuerdo la confianza que alguna vez se tuvo en el Instituto Federal Electoral, y me sorprendo de cómo somos capaces de echar a perder las cosas.

No creo en la propuesta de ningún partido político. Sí puedo distinguir que entre lo que hay, alguno es mejor o menos peor que los otros; considero que alguno aglutina a más civiles con ideas que respaldo, y me identifico con alguna plataforma política. Pero en todos hay demasiado para sospechar...

Ya no sé si creo que las soluciones que le urgen al país, vayan a llegar a partir de un cambio en los equipos que gobiernan; sigo esperanzada en que algunas personas y algún modelo, podrían hacer algo bueno, y sin embargo, creo que son las personas y el modelo con menos oportunidad... [Quizá lo más importante es que no creo que las soluciones que requieren las personas para su vida, vayan a llegar a partir de un cambio en la situación del país.]

Así que este año, consultaré la información mínima para decidir mi voto, me mantendré lo más lejos posible del ruido de la propaganda, y trataré de no interactuar en redes sociales con "me gusta", "compartir", "retuitear", "google +1", etc. Digo "trataré", porque seguramente voy a interactuar de alguna manera en algún momento (ya lo he hecho); pero será poco.

Silvia Parque

4 comentarios:

  1. Por aquí también toca elecciones este año. Reconozco que no es muy cívica mi postura, pero me tienen todos tan harto y me parecen todos tan sinvergüenzas que me quedaré en casa sin votar o votaré en blanco.
    Besos.

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    1. A eso nos lleva la decepción. Demasiado sinvergüenza suelto, de uno y otro lado del océano.
      ¡Besos, Macondo!

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  2. Silvia, es inevitable interactuar cuando a uno le importa, cuando uno se siente afectado. Yo tengo un desencanto tremendo y ahorita ando en un ejercicio algo inútil de seguirle la pista a los libros de Historia a ver si consigó apuntar dónde empezaron a torcerse las cosas. Un beso.

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    1. Es verdad. Es como decidir "estar" o "no estar", y no se puede decidir no estar cuando a una le importa. Pero, al menos, trataré de no participar en lo que sea directamente hacer propaganda para alguien o algunos; trataré de no entrar en diálogos que se convertirán en alegatos... no vale la pena. Me gusta tu opción: yo creo que las cosas nacieron torcidas, pero sería bueno entender mejor cómo pasó...
      ¡Un beso, Taty!

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