miércoles, 5 de noviembre de 2014

Observar: cuidar, vigilar

Un grupo de estudiantes, desde diferentes países, advierte que El mundo está observando a México, en relación con la desaparición de estudiantes en Guerrero. No quiero banalizar, pero aprovechando que este es un blog personal, cuento que me acordé de una escena de una vieja telenovela: la madre de la protagonista le decía que si le hubiera contado sus dificultades, la historia habría sido distinta y no estaría sufriendo. Por las noches, evitamos las calles oscuras; podemos dar un rodeo para ir por las calles iluminadas. ¿Y qué tal la cara de un bebé que ya camina, cuando voltea a ver si lo están viendo, antes de tocar eso que probablemente no debería tocar? Es importante que haya alguien viendo.

Me choca la idea de la vigilancia, pero he aprendido a valorar el cuidado. La vigilancia es opresiva. Nada más nefasto, laboralmente, que tener a un jefe viéndote teclear cada palabra de un informe: estar bajo la lupa, lo menos que hace, es entorpecer. Hay vigilancias necesarias, sin embargo. Aunque no estoy de acuerdo con el tratamiento conductista para los trastornos alimentarios, hay una parte de estos tratamientos, creo que bajo cualquier corriente, en la que vigilar qué se lleva a la boca la persona -y qué mastica, traga, digiere, asimila...-, puede salvarle la vida. Hay autoridades y políticos a los que hay que tener vigilados. Hay gastos públicos que habría que fiscalizar peso por peso. Creo que hay que pensar en dónde es necesario qué cosa; hay que vigilar al monstruo peligroso y cuidarnos entre nosotros. Por eso es importante vernos y que nos vean. Grabar abusos policiacos con los teléfonos celulares, por ejemplo, hace "aparecer" el hecho ante los demás, al registrarlo. ¿Cuántas veces "tapar lo malo" que ocurre en una región, para proteger el turismo o las inversiones, es eliminar a las personas?

Qué bueno que estén observando este país. Claro que siguen ahí las ruinas arqueológicas, las playas preciosas, la comida incomparable; claro que siguen aquí millones de personas que trabajan y que toda su vida lo único que han hecho es eso: trabajar para sacar adelante a sus familias. Sigue habiendo niños aprendiendo en las escuelas, muchachos creando tecnología, artistas de los que hay pocos en el mundo. Pero qué bueno que el mundo esté observando lo malo, porque no se puede permanecer como si eso fuera normal.

Silvia Parque

6 comentarios:

  1. las cosas que nadie ve es como si no hubieran ocurrido. Un beso.

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  2. Es cierto todo lo que dices, también que la vida sigue y un país no se puede parar.
    De joven nunca fui intervencionista, me molestaba que otros paises fueran a meter las narices fuera de sus fronteras aunque hubiera problemas, y opinaba que había que dejarlos en paz resolviendo sus conflictos, que sólo ellos comprendían. Ahora no estoy tan de acuerdo con eso, y pienso que a veces es necesario, pero hay que tener tacto, conocer muy bien el proceso por el que se ha llegado a ese punto, y sobre todo siempre, sanas intenciones.
    Besos

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    1. Yo también creía que cada país sus problemas, sobre todo porque los poderosos que suelen "meterse", parecen ir siempre buscando su propio beneficio a costa de la autonomía de los otros. Es muy complicado. Ahora creo que a veces es necesario, pero no estoy segura de cómo tendría que ser...
      ¡Besos, Inma!

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  3. Las cosas ocurren aunque nadie las vea, por eso hay que estar atento.

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    1. Sí, pues hay que estar atento porque si nadie las ve, a quien le conviene que no se sepa que ocurren, dirá que no ocurrieron :/

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