jueves, 23 de octubre de 2014

Mover las cosas: estampa en la librería


Supongamos que hay un sitio donde "desaparecen" unos muchachos, y se les supone muertos. Ahora supongamos que en la búsqueda, encuentran cuerpos y más cuerpos, pero no son los de ellos. En México, no es raro. Ni es raro que entre los criminales estén las personas a cargo del gobierno y del orden. Lo verdaderamente inusual sería que la indignación se mantuviera hasta que el asunto se "resuelva", y estaremos rayando en el milagro si hay acciones civiles estratégicas que verdaderamente "muevan" las cosas.

Pero ayer fui a la librería, y la encargada hablaba con una jovencita, al parecer familiar suya. La joven, universitaria -por lo que me enteré escuchándoles-, le contó primero que no habría clase al siguiente día, porque pararían actividades en apoyo a las protestas. La mujer de mayor edad dijo: "qué barbaridad, tanto tiempo que están perdiendo"... Al rato, la joven le contó de un estudiante muerto en el Festival Cervantino, en Guanajuato: "dicen que lo mataron los policías, pero yo no creo; seguro estaba drogado". La encargada -la mujer mayor- tampoco creyó la acusación.

Silvia Parque

2 comentarios:

  1. Hay que investigar todo a fondo y de una vez por todas. Un beso.

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    1. Pues sí. Ojalá un año de estos pueda restaurarse la confianza.
      Un beso, Susana.

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