martes, 12 de agosto de 2014

Zapatos de goma y calcetas hasta arriba

Para contextualizar:

1) En mi casa eran muy obedientes, al menos, en lo que yo podía darme cuenta, que era en lo relacionado conmigo.
2) Se valoraba mucho la escuela y el estudio -que no es lo mismo- y se tenía en gran estima la figura del profesor.

Así que: se hacía lo que la escuela pidiera, instruyera, dictara. Tampoco es que fueran zombies. No habrían permitido que se me castigara injustamente, ni nada por el estilo. Pero si la escuela decía que el uniforme incluía zapatos de goma, yo iba a llevar zapatos de goma. Y si al ciclo escolar siguiente, nadie recordaba eso; en mi casa sí se acordarían.

Así me convertí en parte del dos por ciento de las alumnas de mi escuela secundaria que llevaba las calcetas estiradas hasta abajo de las rodillas. Mi mamá decía que el uniforme incluía calcetas blancas, largas y que yo iba a llevar el uniforme. No rebatí. Estaba de acuerdo en que había un uniforme reglamentario y que yo quería pertenecer a la institución; me parecía que podía ponerme en contra de cosas que me importaban más, así que siempre llevé las calcetas hasta arriba.

Ahora que inicia un ciclo escolar, quisiera alentar a esos papás y mamás que creen que harán daño a sus criaturas por hacerlas cuadrarse a los reglamentos, a que incorporen la filosofía en el asunto. En mi caso era un problema ontológico: ¿sigue siendo "el uniforme" sin calcetas largas?

Por cierto, me subía la falda para que quedara más corta, doblando la tela de la cintura. Tampoco pasa nada. Aprendí que había límites, que unos eran más importantes que otros, que una se pone en riesgo cuando transgrede los que decide transgredir. Al adolescente le toca hacer eso como al bebé meterse las cosas a la boca. Es tarea de los papás poner los límites que consideren necesarios: no los borren, ni los estiren porque el muchacho o lo muchacha llegaron a la edad de respingar: ¡que respinguen! Que se las ingenien. Que haya algo que romper y que sepan que a algunos bordes, mejor no acercarse.

Silvia Parque

2 comentarios:

  1. Las normas están para cumplirlas. Al menos los padres deberían dar ese ejemplo. Un beso.

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    1. Están para permitirnos convivir en paz, y los papás deberían enseñar a cumplirlas, según creo.
      Un beso, Susana :)

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