miércoles, 30 de julio de 2014

Si al César lo que es del César...

Creo en Dios. Ahora tengo una relación personal con Él. Es una cuestión de fe.

He hablado antes de este tema, pero ahora lo hago asumiéndome cristiana. El punto es: la fe no necesita explicación; pero además: es un poco lamentable que explicaciones que pretenden demostrar la existencia de Dios, y son básicamente retórica construida con falacias lógicas, se empleen para sostener la fe, pretendiendo que su conclusión quede como verdad objetiva demostrada en el ámbito de la razón -tal como conocemos ese ámbito-. No estoy hablando de los discursos sobre la existencia de Dios, de los testimonios de su presencia o de la descripción del modo en que alguien entiende que Dios existe; eso es otra cosa. Señalo, simplemente, que no conozco un solo argumento lógicamente válido que "demuestre" la existencia de Dios, que no sea descartable -puede haber argumentos que no conozco, por supuesto-. Usualmente no discuto ni pongo en evidencia las falacias, porque respeto si la fe de otro se sostiene en una racionalización. Pero creo que, si al César lo que es del César, a Popper lo que es de Popper.

No se sustituye a la revelación, con la razón. La convicción de la fe, viene de la fe.

Silvia Parque

4 comentarios:

  1. Bueno, San Agustín lo explicaba bastante bien, pero estoy contigo en que la fe no necesita explicación. La argumentación alrededor de ella lo único que hace es sembrar dudas al respecto.
    Besazo

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  2. Yo siempre he creído que tener fe era como estar enamorado. Me refiero a que es algo que no se escoje, que no se puede forzar. O estás enamorado o no lo estás. O crees o no. Puedes querer creer sin conseguirlo. También, igual que el enamoramiento, la fe te puede abandonar. Bueno, a mí me da esa sensación, pero segura, segura, no estoy, ya que jamás he tenido fe.

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    1. Yo creo eso: que no se elige del modo en que se elige la ropa que una se pone; que no se puede forzar ni en una misma ni en otras personas. Pero también creo que quien quiere creer, puede creer; no como elegir una blusa, sino acercándose a lo que desarrolla la fe -ya que quiere tener fe-.
      A veces la fe mengua, a veces se termina; pero como con el amor, se le puede hacer perdurar y crecer. Yo creo que siempre he tenido fe, pero me gusta mi fe renovada. En cierto modo, creo que la primera me fue dada, como herencia de mi familia, como beneficio de mi ambiente; la segunda ha sido mi elección, en el sentido de acercarme y "dejarme hacer"; pero no es algo que elija y logre, sino un regalo :)

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