sábado, 5 de julio de 2014

Enchiladas para el desayuno

Casi cada mañana, quiero desayunar enchiladas verdes; de pollo, para ser precisa. Muchas de esas mañanas, sería feliz con chilaquiles; pero usualmente pienso en enchiladas verdes de pollo. Si noto la repetición y no quiero sentirme repetida, imagino unas suizas. Pero algo hay en mi corazón que lo lleva a las verdes, de pollo, sin cebolla.

Yo no las preparo. No sé hacer una versión de salsa verde que me parezca aceptable para enchiladas, y me niego a comprar salsa preparada, para eso. Enchiladas verdes, pues, en mi mundo, significa desayunar fuera. Y no es prudente desayunar fuera casi cada mañana, que llega el antojo; ni por dinero, ni por tiempo. Ni siquiera es prudente desayunar con frecuencia enchiladas, al menos como se preparan comúnmente (luego no cierran fácil, los pantalones).

Pero hoy es sábado, y que sea fin de semana es una excusa perfecta para un paseíto mañanero aderezado con enchiladas (verdes, de pollo). Lo malo es que aquí los comercios amanecen tarde. Tal vez una hora completa, tendré que solamente imaginar...

Silvia Parque

2 comentarios:

  1. Yo no puedo desayunar más que dulces. Es la falta de costumbre. Un beso.

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    Respuestas
    1. Entonces, hot-cakes para ti :D
      ¡Un beso, Susana!

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