miércoles, 9 de enero de 2013

No solo de pan vive el hombre

Casi no quiero mencionarlo para no destruir el encanto de esta situación atípica... después de comer dos zanahorias, estoy en la tercera. La primera no fue una cuestión de disciplina: se me antojó. Estaba buena y quise otra; no estaba tan buena pero quise una más.

Tengo una amiga que cuando era niña, se sumó a la dieta loca de una parienta suya, y se puso anaranjada de   comer tanta zanahoria. Conmigo no hay riesgo. No habrá una cuarta, pero estoy satisfecha de mí misma.

[Para entender mi satisfacción: Sobrevivir al engorde de diciembre.]

Silvia Parque

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