lunes, 17 de diciembre de 2012

Un café

Buena comida. Suficiente. Pero sin café. Sin postre, café, té, o algo ritual que permita interpretar la conclusión del acto de comer.

Hago el camino a la casa, pensando en mi café.

Mi café es un buen grano "con el sabor de bien tostado". Pero las tortugas no han comido. Hago una llamada telefónica. Hay que quitar la ropa del tendedero, o el fresco de la tarde la va a humedecer...

Termino un plátano del que había dejado un pedacito.

Voy por la olla para hervir agua: es la corona de una pila de trastes limpios -todos lavados: una maravilla-; hay que guardarlos, o se quedarán ahí por una semana.

Por fin: sirvo agua en la olla; derramo un poco... limpio el charquito. Pongo el agua a hervir.

Huele a quemado. Algo le pasa a la parrilla; espero; no calienta.

Caliento una taza de agua en el microondas.

Vierto el agua caliente en la prensa francesa.

Silvia Parque

2 comentarios:

  1. Yo tampoco termino la comida hasta que no tomo un café. Un beso.

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