miércoles, 19 de diciembre de 2012

También para "los grandes"

Entrada inspirada en: "Cosas de niños", de El blog de Dolega.

Alguna vez, mi marido vendió libros de casa en casa; más de una vez, los no-compradores le dijeron que ya no tenían niños, o específicamente, que no tenían niños en la escuela; los libros, se asume, eran algo para niños: para que los niños hagan la tarea -sucedió antes de que los libros fueran desplazados por Wikipedia-.

Lo anterior no es raro en un país que no es lector; para mucha gente, leer no es un placer. Vale. Me acordé del asunto, porque un estudiante que realiza su servicio becario en el Departamento donde yo juego con Excel, comentó, visiblemente emocionado, que habían puesto un arbolito de navidad en su casa: tenía un sobrino, y la llegada del niño había motivado la decoración navideña. Mi pregunta es: ¿por qué no lo hacían antes del niño? Si no les daban ganas, me parece perfecto. Pero el estudiante del que hablo estaba tan emocionado, que no creo que fuera por falta de ganas... al menos, no falta de ganas de él.

Creo que la gente padece desidia para darse gusto. Es común oír que alguien no hace algo que quisiera hacer y que no está realmente fuera de sus posibilidades materiales. A mí no me pasa desde esa vía, pero me pasa en otro sentido... cuando empecé a pensar en tener hijos, quise para el niño o la niña que llegara, condiciones de vida diferentes a las que tengo. Me sorprendió, porque me gusta cómo vivo: me gusta mi casa, mi alrededor, mis cosas. Sin embargo, quisiera que un hijo o hija mía tuviera ciertas comodidades que ahora no tengo, y no tuviera algunas incomodidades por las que  paso. La pregunta es: si eso me parece mejor, ¿por qué no quererlo para mí? ¿por qué no dármelo?

Silvia Parque

6 comentarios:

  1. Es una buena pregunta. Uno quiere lo mejor para sus hijos, pero mejor tenerlo todos. Supongo que es uno de esos momento en que alguien se propone cambiar de vida y mejorar las cosas, pero debería hacerlo en cualquier otra ocasión. Un beso.

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    1. Sí, creo eso de "ama a tu prójimo como a ti mismo", implica "ama a tus hijos como a ti mismo", y a su vez: no te ames menos que a tus hijos. ¿Y si uno se cuidara y se procurara cosas buenas, como hace con los hijos? ¡Claro, yo hablo de los hijos "proyectados", de los hijos de mi imaginación! Pero cuando empecé a pensarlo, sí me propuse identificar esas cosas que considero "mejores", y dármelas.
      Un beso, Susana.

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  2. De las entradas más inteligentes que he leído nunca.
    Algo tan sencillo y tan difícil de hacer a tenor de lo poco que se hace.
    Besazo

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    1. Muchas gracias, Dolega :) Es tal como dices: tan sencillo y tan poco que se hace.
      ¡Besos!

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  3. Luego está el planteamiento al revés, si a mi me gusta como vivo, me parece suficiente y soy feliz así ¿porque mi hijo va a necesitar más? Con ello quiero decir que nos obsesionamos con que un hijo debe de gozar de lo mejor, y nos olvidamos que resueltas las necesidades básicas, lo mejor que podemos darle es nuestro amor y nuestros cuidados, todo lo demás es accesorio y no lo hará más ni menos feliz, repito, cubiertas necesidades básicas claro.
    Me has hecho reflexionar, me gusta!
    Besos

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    1. Esto es de lo más interesante que le pasa a las "cosas de la vida": se pueden plantear de un lado o del otro. Creo que tienes toda la razón desde donde lo planteas :)
      Besos, Inmagina

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