martes, 26 de junio de 2012

Encontradora de errores

Conozco a personas en el ámbito académico que están esperando saber todo lo que necesitan saber, o leer todo lo que deberían leer, para darle forma a una propuesta, o para exponer la que ya tienen. Algunos se encuentran en una posición de autoridad que les permite desalentar los esfuerzos de otros.

En el ámbito literario puede ser más penoso. Alguna vez fui a taller con una mujer que sabía de liteartura y que tenía un puesto en un departamento cultural del gobierno; ella quería escribir un gran poema que tenía años preparando; no escribía otra cosa. Eso no la realizaba a ella, ni iba a dejar realizarse a ese poema de su imaginación.  

Mi postura es casi contraria. Estoy a favor de la vida: de hacer lo que a una le gusta, de la manera que sea posible. Entre más observo y experimento alrededor de esta noción, más me convenzco de que nada más puede llegar a ser lo fallido. Esto no significa que haya que ignorar los errores. Muchos, son "inadmisibles".

Yo soy tan buena encontrando errores en los textos, que tenía que dedicarme a corregir. Creo que en varios momentos del proceso de crear algo por escrito, es mejor que esa función la cumpla alguien que-no-es-una-misma.

Silvia Parque

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