El anfitrión de este
bistró da una clase de francés, en un volumen alto de voz, a unos tres metros de mi mesa. Recuerdo mi querer aprender alemán , la necesidad de mejorar mi inglés... tanto que hay en el mundo por oír, tantos acentos, tantas intenciones; la poesía sin traducir... la dificultad de entendernos entre quienes hablamos el mismo idioma, en la misma región, en la misma casa.
Silvia Parque
Me encantan los idiomas pero es más fácil estudiarlos que llegar a entenderlos. Un beso.
ResponderEliminarAsí es, Susana.
EliminarUn beso.
Ay, que pasa más a menudo de lo que se debería.
ResponderEliminarUn abrazo.
Así es, demasiado a menudo...
EliminarUn abrazo, Taty.
jeje Tienes razón, algunas veces, no nos entendemos los que vivimos bajo el mismo techo :P
ResponderEliminarBesazo
¡Tantas veces! Al menos darnos cuenta de que no nos entendemos, es ganancia; muchas veces creemos que nos entendemos y no, y eso es peor :)
EliminarBeso, Dolega.