Me dice la persona que no me siente cordial. No lo estoy siendo, efectivamente; pero no lo he sido en la mayoría de nuestros encuentros. Le pregunto si estará proyectándose y asegura que no; que él es una persona muy cordial (es cierto). Le pregunto qué le hará pensar que no estoy siendo cordial. No seguimos adelante con la conversación, pero me intriga: si usualmente no soy cordial, por qué un día, en un momento, notarlo y mencionarlo. Para mis adentros, concluyo que es porque la última vez que nos vimos, sí fui cordial. Somos animales de expectativas.
Silvia Parque
No hay comentarios:
Publicar un comentario