La doctora me curó de mis desmayos cuando éramos niñas. Luego me curó de una torcedura de amor que se me estaba enquistando. Ya después las cosas serían más complicadas: más de sanar que de curar... pero a ella se le da: la recuerdo salir tras de mí una noche interesante en la que empecé el camino hacia lo que iba a a ser la locura de mi vida; se quedó a una distancia prudente, viendo que yo estuviera bien. Así es; podía haber estudiado música, pero estoy segura de que tenía que ser medicina: se le da
hacer bien.
Silvia Parque
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