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sábado, 20 de julio de 2013

De cómo la ciencia puede terminar con la impresión romántica de aspirar profundamente después de la lluvia

Empezaron los anuncios sonoros de la lluvia. La lluvia empezó a caer. Mi vecino biólogo músico intentaba calentar flautas en el horno eléctrico. Yo calentaba leche en el microondas. Entonces me hizo saber, que el delicioso aroma a lluvia es el "residuo metabólico" de los actinomicetos: una bacteria fundamental para nuestra forma de vida, según entiendo de lo que dice Wikipedia.

Silvia Parque

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