Silvia Parque
jueves, 14 de marzo de 2013
Hay un orden amistoso
Hay un orden amistoso. Ya en la edad adulta, el orden que viene de afuera puede ser amable, pero no es realmente amistoso: siempre resulta un tanto incómodo, y dependiendo de lo mal que una esté de la cabeza, puede ser una constante inyección de estrés o hasta provocar una sensación de castigo permanente. El orden que responde a las necesidades propias es un apoyo; no es una cosa más con la cual cumplir, sino un recurso.
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