Vivo en el centro de la ciudad. La calle de mi casa topa con una calle importante en donde hay cafés, restaurantes, bares, antros y teatros, así que ya sabía a lo que me exponía, mucho más en viernes; pero el reloj marcaba cerca de la medianoche y yo estaba muy a gustito. De cualquier modo me quité las pantuflas y me puse los zapatos. Pensé que la pijama no se notaba tanto debajo de la chamarra, y que el despeinado no se notaba tanto con la oscuridad. Pero en la tienda hay suficiente luz, y unos diez jóvenes arreglados para gustarse entre sí.
Silvia Parque
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